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Más allá de ganancias fáciles: las fronteras de Colombia

Bogotá/Bruselas  |   31 Oct 2011

Colombia requiere políticas sólidas para enfrentar la violencia en sus zonas de frontera. El mejoramiento de las relaciones con sus vecinos no ha tenido un impacto significativo en el conflicto con los grupos armados ilegales, ni en la difícil situación de las comunidades locales.

Más allá de ganancias fáciles: las fronteras de Colombia , el último informe de International Crisis Group, advierte que el conflicto continúa con igual intensidad en las regiones de frontera y se proyecta peligrosamente en territorios venezolano y ecuatoriano. El presidente Juan Manuel Santos impulsó un cambio de política cuando asumió el cargo, con la finalidad de promover el desarrollo en la periferia y reconstruir lazos diplomáticos.

“Sin embargo, cumplido un año del mandato del presidente, la luna de miel diplomática no se ha traducido suficientemente en las realidades en el terreno”, dice Silke Pfeiffer, directora para Colombia/Andes de Crisis Group. “El gobierno nacional y las nuevas autoridades departamentales y municipales deben prestar mayor atención a los retos humanitarios e impulsar medidas que mejoren la capacidad de la autoridad civil en las zonas de frontera. De otra manera, la dinámica de estas regiones continuará alimentando la guerra en Colombia”.

En los últimos 15 años, la porosidad de las fronteras ha ofrecido ventajas estratégicas a los grupos armados ilegales, ha facilitado las extensas economías ilícitas y ha convertido a la frontera en el teatro principal de un intenso conflicto armado; todo ello agravado por la débil presencia de instituciones públicas. La ofensiva desarrollada durante el mandato de Álvaro Uribe, predecesor de Santos, solo trajo ganancias frágiles para las regiones fronterizas. Los grupos armados ilegales fueron empujados hacia la periferia pero no fueron derrotados. Las nuevas políticas de Santos han generado indudables dividendos políticos, y algunos otros en el terreno de la seguridad. Pero los problemas siguen presentes.

La militarización de las fronteras no ha producido avances claros y sostenibles en cuanto a la seguridad. Colombia continúa luchando por atender a las víctimas del conflicto, muchas de las cuales cruzan las fronteras en búsqueda de protección. En Venezuela, poco más de 200,000 desplazados son invisibles y altamente vulnerables. Mientras tanto, Ecuador ha vuelto más rigurosa su política hacia los refugiados desde enero, lo que expone a los colombianos a nuevos riesgos. No existen todavía espacios institucionales eficientes que resuelvan problemas conjuntamente y promuevan el desarrollo fronterizo. Esto refleja parcialmente la resistencia de los vecinos a reconocer cualquier responsabilidad por un conflicto que consideran un asunto interno de Colombia pero que en realidad se sostiene por redes criminales transnacionales y que está generando cada vez más víctimas en todos los lados de las fronteras.

Todas las partes en el conflicto deben respetar estrictamente las reglas del Derecho Internacional Humanitario. Colombia debe atender los desafíos a la seguridad ciudadana a través de una policía  bien entrenada y con recursos. Los tres gobiernos necesitan prestar más atención a los desafíos humanitarios y enfrentar el déficit de capacidad de las autoridades civiles.  También deberían incrementar la creación y desarrollo de instituciones binacionales de tal manera que encuentren soluciones efectivas en el campo del desarrollo y la seguridad para las regiones fronterizas, incluyendo la participación e involucramiento de las autoridades locales, la sociedad civil y el sector privado.

La comunidad internacional debería extender financiamiento adicional para proyectos que impulsen un mayor desarrollo social y económico, una mayor capacidad de los gobiernos locales y la integración de los refugiados en las comunidades de recepción.

“Las regiones de frontera son de una importancia estratégica para la dinámica mas amplia del conflicto”, dice Javier Ciurlizza, director para América Latina y el Caribe de International Crisis Group. “Sentar las bases para el desarrollo sostenible de estas regiones es, por tanto, la mayor apuesta que Colombia puede hacer para montar el escenario de una paz duradera”.

Para escuchar a  Silke Pfeiffer, Directora para Colombia/Andes de Crisis Group, hablar sobre la situación en las fronteras de Colombia y sobre lo que se puede hacer para ayudar a las comunidades afectadas, haga clic aquí para el podcast.

 

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Nadja Nolting (Brussels)
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