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Homepage > Regions / Countries > Latin America & Caribbean > Haiti > Towards a Post-MINUSTAH Haiti: Making an Effective Transition

Hacia un Haiti post-MINUSTAH: hacia una transición efectiva

Latin America/Caribbean Report N°44 2 Aug 2012

RESUME EJECUTIVO Y RECOMENDACIONES

La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) ha cumplido su octavo año. El debate respecto a su retirada se ha intensificado bajo el gobierno del Presidente Michel Martelly, quien lleva un año en el cargo. La oposición a la presencia de la misión esta enmarcada en el orgullo nacionalista del país, el enfado por la epidemia de cólera vinculada a la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y la publicidad que rodea los inaceptables abusos cometidos por un pequeño número de soldados pertenecientes a la misión. Sin embargo, incluso los críticos de ésta admiten que la Policía, aún limitada, no puede garantizar la seguridad para proteger a los ciudadanos, la aplicación de la ley ni afianzar la estabilidad política. El verdadero debate no es sobre si MINUSTAH deber irse sino sobre cuándo, y sobre qué cambiar en Haití y en el mandato, estructura y comportamiento de la misión para asegurar que el retiro progresivo de ésta este ligado con instituciones más fuertes y con el progreso hacia la estabilidad duradera y el desarrollo.

El 8 de marzo de 2012 el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio la bienvenida al progreso en Haití y confirmó el inicio de la disminución del componente militar de MINUSTAH con el objetivo de retornar a los niveles previos al devastador terremoto que golpeó la isla en enero del 2010. Antes de la renovación del mandato de la misión de mantenimiento de la paz que tendrá lugar en octubre, y con discusiones preliminares planeadas para agosto, la ONU, las naciones latinoamericanas que proveen el grueso de las tropas, los contribuyentes internacionales, los donantes y la nación haitiana deben llegar a un consenso. Dicho consenso debe ser construido en base a un análisis objetivo del desempeño de MINUSTAH en el pasado y las prioridades para su restructuración, así como en base a la continua inestabilidad política de Haití, su débil institucionalidad y la pobreza extrema.

Haití permanece atrapada en una profunda crisis política, social y económica. A pesar de la presencia de 12,000 militares y policías de la ONU y de la reanudación de una ayuda significativa tras el terremoto, el progreso en la reconstrucción, el desarrollo y la aplicación de la ley es decepcionante. Haití necesita, al menos, el doble de su número actual de policías, quienes deben contar con una capacitación y examen adecuados, ser desplegados y estar en capacidades para proteger a sus ciudadanos y a las fronteras de las amenazas del crimen tanto interno como transnacional. Un segundo plan de desarrollo de la Policía a cinco años debe ser adoptado e implementado para hacer un seguimiento a dicho crecimiento y la policía debe hacer parte de un amplio y profesional sistema de justicia firmemente fundado en la aplicación de la ley. El gobierno de Martelly debería poner en pausa el restablecimiento del Ejército hasta que estas metas sean cumplidas.

Tanto el gobierno haitiano como el Consejo de Seguridad de la ONU están buscando la forma de poner fin a MINUSTAH, pero sería insensato apresurar dicho proceso dados los serios vacíos en el proceso de consolidación de la seguridad y la justicia. A pesar de las voces que defienden un retiro más rápido de MINUSTAH, es poco probable que un retiro pueda o deba ser completado antes de un tercer traspaso pacífico del poder democrático, el cual tendrá lugar dentro de cinco años, al final de la presidencia de Martelly. Dicho traspaso debe corresponder con la culminación del segundo plan de desarrollo de la Policía a cinco años.

Un retiro apresurado de MINUSTAH no le conviene ni a Haití ni a los donantes, pero la misión si necesita ser repensada y renovada. En base a otras transiciones estatales asistidas por la ONU que enfrentaron o enfrentan retos equiparables, como por ejemplo, Sierra Leona y Liberia, la presencia de la ONU en Haití debería pensar una MINUSTAH reconfigurada, con una fuerza de tropas reducida pero capaz y una presencia policial robusta. Esa transformación se movería de una fuerza Capitulo VII dominada por lo militar, hacia una misión política patrocinada por el Consejo de Seguridad para finales del año 2016. Dicha misión podría coordinar todo el conjunto de agencias de la ONU bajo la figura del representante especial del Secretario General (RESG) en apoyo a una agenda integrada de construcción de paz establecida en conjunto con el gobierno haitiano.

MINUSTAH ha disminuido exitosamente la potencial amenaza de un derrocamiento del estado por parte de actores violentos organizados, que era su razón de ser fundamental. La misión ha mejorado la seguridad en la mayor parte del país, principalmente por medio de la reducción de la violencia armada en Cité Soleil y en otros barrios pobres. La misión también ha proporcionado contribuciones invaluables en operaciones logísticas a nivel nacional, desde asistir a la distribución y recolección de material en las elecciones de 2006, 2009 y 2010 hasta apoyar la entrega de asistencia humanitaria tras las tormentas del 2008 y el terremoto del 2010.

MINUSTAH tiene que pensar más allá de la estabilización y enfocarse en consolidar sus logros. Para esto, debe proveer apoyo estratégico para el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la aplicación de la ley de manera que la reconstrucción, la inversión privada y el desarrollo puedan prosperar. También debe encontrar una forma más efectiva de trabajar con instituciones estatales frágiles, cuya continuada composición partidista negó a Haití, durante la mayor parte del año pasado, la posibilidad de contar con un gobierno que funcionase. Una evaluación de las contribuciones que, desde el 2004, ha hecho MINUSTAH a la estabilidad y del estado actual de la reconstrucción y el desarrollo del país son vitales para comprender las oportunidades que existen para una reducción sostenible del conflicto y la violencia.

Este informe evalúa el impacto de MINUSTAH y explora cómo la contribución de ésta puede ser mejorada. También analiza las opciones disponibles para un eventual y ordenado retiro de la misión que permita a las autoridades haitianas y a la comunidad internacional afrontar de una mejor forma un escenario post-MINUSTAH. El informe provee recomendaciones para una agenda de mantenimiento de la paz dirigida hacia la seguridad, la aplicación de la ley y la gobernanza, así como hacia una transición planificada que elimine la necesidad de una misión de la ONU para el mantenimiento de la paz una vez la presidencia de Martelly llegue a su fin, en el 2016.

RECOMENDACIONES

Para trabajar hacia una transición y entrega ordenada

Al Consejo de Seguridad de la ONU:

1.  Incorporar en el próximo mandato de MINUSTAH el requerimiento de un plan de transición estructurado a cinco años, lapso en el que la capacidad del estado haitiano se desarrollará, el cual:

a) reduzca el actual contingente del Capitulo VII dominado por lo militar (bajo el cual MINUSTAH esta pensado), e incremente la presencia de la policía y de militares de respaldo para evitar un vacío de seguridad.

b) redireccione la misión, al final de los próximos cinco años, hacia una misión política autorizada por el Consejo de Seguridad que se enfoque en apoyar las continuas necesidades de construcción de paz y desarrollo de Haití; y

c) mantenga el mandato del Capitulo VII para permitir la continuación de los mayores contribuyentes de tropas pero reconozca el progreso en Haití señalando una menor “amenaza a la paz y seguridad en la región”.

2.  Exigir que los distintos momentos de la retirada progresiva de MINUSTAH sean consultados con Haití y con los contribuyentes de las tropas pero que esta retirada se base en evaluaciones continuas sobre la realidad de la seguridad y que no este guiada por impulsos de los donantes por enfocarse en otra parte.

Al Secretario General de la ONU:

3.  Exija que MINUSTAH y el Equipo de País de la ONU diseñen, de manera conjunta, un plan coordinado que éste último implementará bajo la figura del representante especial del Secretario General de la ONU (RESG), que busque apoyar al gobierno en sus prioridades para la consolidación de la estabilidad y el desarrollo con miras a la eventual entrega por parte de MINUSTAH.

4.  Busque una mejoría en la rendición de cuentas en relación con los actos criminales cometidos por los miembros de la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU por medio del establecimiento, en el Memorando De Entendimiento (MdE) – a ser firmado por cada país que contribuye con tropas (PCT) - de estándares de investigación comunes y vinculantes, con participación de la Oficina de Supervisión Interna de la ONU, y donde se establezcan plazos de tiempo para determinar si hubo conducta criminal y, si es así, garantizar la persecución penal apropiada, así como cualquier otra respuesta necesaria.

5.  Responder a la epidemia de cólera:

a) Disculpándose por los fracasos de algunas unidades en el manejo de los desechos fecales sin tener en cuenta las disputas científicas respecto al origen de la devastadora epidemia de cólera.

b) Ordenando a MINUSTAH emprender acciones, junto con el gobierno haitiano, para reducir la propagación de la enfermedad a corto plazo mediante la priorización de la vacunación en áreas remotas, el acceso al agua potable y al tratamiento;

c) Convocando a los donantes a un compromiso adicional en relación con el proyecto de inversión, a diez años, en infraestructura para el agua y el saneamiento, proyecto recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los ministerios de la salud de Haití y Republica Dominicana; e

d) informando al Consejo de Seguridad respecto al ritmo de implementación de las recomendaciones dadas por el grupo de expertos en cólera para todas las misiones de mantenimiento de paz.

Para el Consejo de Seguridad de la ONU y el Secretario General:

6.  Establecer, de manera urgente, un examen y orientación exhaustiva en derechos humanos para las misiones de mantenimiento de paz y realizar, antes del despliegue, un monitoreo sistemático para asegurar la conformidad con los principios universales de los derechos humanos y consistencia con la política de cero tolerancia de la ONU.

Para hacer que las contribuciones de MINUSTAH sean más efectivas

Para el Consejo de Seguridad de la ONU:

7.  Reorientar el mandato de MINUSTAH y reconfigurar la misión de manera que ésta se adapte mejor las necesidades de desarrollo de Haití por medio del apoyo para el fortalecimiento de la seguridad, la aplicación de la ley y la gobernabilidad por medio de:

a) la transferencia de una mayor responsabilidad a la Policía Nacional de Haití (PNH) en relación con la seguridad ciudadana, asistiendo a ésta en el cumplimiento e implementación de un plan de expansión a cinco años con el fin de doblar el tamaño de su fuerza actual y mejorar significativamente su desempeño;

b) el mantenimiento de suficientes Unidades Policiales Formadas por la ONU (UPF) y la reserva de una capacidad militar de respuesta rápida que salvaguarde ante cualquier amenaza al orden público que esté más allá de la capacidad de respuesta de la PNH.

c) el despliegue del número necesario de equipos calificados de policías de la ONU, idealmente provenientes de varios países de América Latina, que reduzcan su contribución militar y respalden el desarrollo de la PNH, particularmente en el control y seguridad de fronteras, patrullaje comunitario , investigación de la escena del crimen y fortalecimiento institucional y operacional;

d) la expansión de los contingentes de ingeniería militar para apoyar la reconstrucción, particularmente la de comunidades situadas en las áreas más propensas a la violencia y a la crisis, así como las devastadas por el terremoto;

e) buscando un acuerdo con el gobierno respecto a un pacto sobre gobernanza y estado de derecho que:

  • integre reformas a la Policía, la justicia y las cárceles;
  • vincule reformas al sector de la seguridad (RSS) con el control de las fronteras y las aduanas, así como con reducción de la violencia en las comunidades.
  • apoye la generación de las capacidades de Estado para la recolección de impuestos, el registro de tierras y la identificación nacional;
  • apoye el nuevo Consejo Electoral Permanente (Conseil électoral permanent, CEP) y provea apoyo técnico para el manejo de reformas electorales, el empoderamiento de partidos políticos y el fortalecimiento del Consejo;
  • acelere la revisión de los códigos de procedimiento penal y criminal y mejore la comprensión de dichas reformas; y
  • reviva el grupo de trabajo sobre la frontera dirigido por MINUSTAH, para apoyar al gobierno en el fortalecimiento de la Comisión para el Desarrollo de la Frontera.

f) Creando e implementando un mecanismo adecuado para la coordinación de las donaciones de manera que la disponibilidad y el buen uso de los fondos para la implementación de las reformas integradas a la Policía, la justicia y las cárceles estén asegurados.

A las autoridades Haitianas:

8.  Incrementar el nivel de comprensión y concientización de los ciudadanos haitianos acerca del fundamento y el impacto de las enmiendas constitucionales votadas en mayo de 2011 y finalmente publicadas el 19 de mayo de 2012.

9.  Dar pasos concretos hacia la organización del Senado y de las elecciones municipales y locales por medio del establecimiento del Consejo Electoral Permanente; la instalación del recién nombrado director general; la presentación de la ley electoral, ya revisada, para la aprobación del parlamento; y el anuncio del calendario electoral.

10.  Diseñar e implementar, en colaboración con MINUSTAH y con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un plan de desarrollo de capacidades que permita que la nación asuma, de manera gradual, la responsabilidad por la seguridad electoral y la logística, actualmente a cargo de MINUSTAH, al menos en las elecciones siguientes a la elección presidencial del 2015.

11.  Articular una estrategia de desarrollo clara a través de un proceso de consulta nacional e inclusivo y acordar una agenda conjunta que, de manera especifica, apunte a la consolidación de la estabilidad, posibilite un clima para la inversión y facilite la entrega de responsabilidades por parte de MINUSTAH a la PNH. Entre otros aspectos, esta agenda debe incluir:

a) La continuación en el fortalecimiento de la Policía como prioridad inmediata en seguridad, en particular por medio de la adopción, por parte del gobierno haitiano, de un nuevo plan de cinco años para:

  • incrementar la fuerzas de la Policía a aproximadamente 20,000;
  • completar el examen de todos los policías y el personal;
  • acordar e implementar un programa de promoción que regule los asensos en base al merito y mejore las condiciones laborales;
  • mejorar las prácticas de contratación, las inspecciones internas, la administración y el mantenimiento y la capacitación en administración a nivel medio y alto.
  • completar la capacitación, la dotación y el despliegue de las fuerzas especiales, incluida la Policía de frontera, para salvaguardar todos los pasos fronterizos oficiales y patrullar los no oficiales, así como la naciente guardia costera; y
  • armonizar el marco legal referente a los poderes policiales, incluyendo la PNH y otras leyes como el Código de Procedimiento Criminal y Penal, así como las leyes de adunas e inmigración;

b) posponer la reconstitución del Ejército hasta que haya un mayor consenso nacional y no antes de que la PNH haya alcanzado su fuerza máxima y la recaudación de impuestos esté en un nivel satisfactorio.

c) continuar fortaleciendo la independencia del poder judicial proveyendo al Consejo Superior de la Judicatura (CSPJ) con los recursos humanos y materiales necesarios para su funcionamiento inmediato, asegurando el nombramiento y las operaciones de la Corte Constitucional de manera rápida, y mejorando las condiciones y la seguridad laboral para los actores judiciales.

d) mejorar el acceso a la justicia por medio del diseño y la implementación de un plan para expandir las oficinas de ayuda legal hacia un sistema de defensa publica y reducir la impunidad proveyendo protección a testigos en casos de crímenes graves; y

e) revitalizar la Comisión de Desarrollo de la Frontera y profundizar la cooperación con MINUSTAH y los donantes en lo referente a estos temas.

A los donantes:

12.  Proveer apoyo político, financiero y técnico al gobierno para colaborar en la implementación de la estrategia de desarrollo nacional y a la restructurada misión de la ONU a lo largo de los próximos cinco años, mientras la transición de MINUSTAH tiene lugar.

13.  Incrementar el uso del Fondo para la Reconstrucción de Haití (FRH) como un mecanismo para proveer fondos, de manera rápida, para el apoyo a los esfuerzos del gobierno en áreas claves como la modernización de la administración pública, la seguridad fronteriza, el control y administración, las aduanas y recaudación de impuestos, el capital humano e inversión en infraestructura económica.

Puerto Príncipe/Bogotá/Bruselas, 2 de agosto de 2012

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