Antes Mladic, después las negociaciones
Antes Mladic, después las negociaciones
Op-Ed / Europe & Central Asia

Antes Mladic, después las negociaciones

Rebajar las condiciones impuestas a Belgrado para su acercamiento a la UE significaría debilitar a las fuerzas democráticas serbias y enviar un mensaje equivocado al resto de países balcánicos

En algún lugar de Serbia, Ratko Mladic, artífice de la horrible masacre de Srebrenica en 1995, camina con toda libertad y disfruta de la protección tácita y furtiva del estado. En algún lugar de Europa, probablemente en Bruselas, los diplomáticos y políticos de la UE y se preparan para darle nuevas esperanzas de libertad.Esta semana, Carla del Ponte, procuradora general de Justicia del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), informó a la ONU sobre la cooperación de Serbia para entregar sospechosos de crímenes de guerra a La Haya. Su informe tiene importantes implicaciones para la política presente y futura de la Unión Europea en los Balcanes.

El 3 de octubre, los Veintisiete indicaron que Belgrado no está facilitando suficiente cooperación. Sin embargo, Bruselas presiona entre bastidores a Carla del Ponte para que no fuerce demasiado a Belgrado, de manera que sea posible para las instituciones comunitarias firmar un Acuerdo de Estabilización y Asociación con Serbia, lo que sería un paso adelante hacia la posibilidad de que el país balcánico se convierta en miembro de la Unión.

Algunos discuten incluso que debería adelantarse al año próximo la candidatura formal de Serbia a entrar en la UE, a pesar de que Belgrado continúa desoyendo la principal exigencia comunitaria para la firma de un acuerdo de estabilización: el arresto de los sospechosos de crímenes de guerra, sobre todo de Mladic. ¿Por qué se pide acelerar en las negociaciones? ¿Por qué Bruselas parece dispuesta a bajar por voluntad propia sus estándares?La respuesta es Kosovo.

La UE está profundamente dividida con respecto a la independencia inminente de la región balcánica, que probablemente será declarada a principios de 2008 por Pristina sin previa resolución por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.Algunos estados miembros -Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumanía- se oponen por completo al reconocimiento de un Kosovo independiente sin una resolución de Naciones Unidas y permitirán sólo a regañadientes que la UE establezca una misión de supervisión civil para sustituir a la actual de la ONU.

Estos países presionarán para que Bruselas haga todo lo posible por demostrar buena voluntad hacia Belgrado.Otros miembros de la UE aceptarían reconocer un Kosovo independiente sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, pero coinciden en que la Unión, a cambio, debería conceder a Serbia un rápido avance en el camino para convertirse en miembro comunitario. Sin embargo, la combinación de ambos asuntos es algo trágicamente erróneo.

Para que Belgrado de un paso adelante en el proceso de adhesión, la UE debería olvidarse de sus principios y condiciones exigidas a otros países de los Balcanes, con consecuencias negativas para la región. Bosnia, Croacia, Macedonia y Montenegro han realizado importantes sacrificios en el camino hacia la integración europea. Al primero de estos países le ha costado caro alcanzar los criterios de estabilización comunitarios; aún le falta implementar las reformas políticas, pero incluso en este campo podría ver progresos en breve.

Croacia, por su parte, ha tenido que arrestar a todos sus sospechosos de crímenes de guerra, sacudiendo en el proceso a sus servicios judiciales y de Inteligencia. Macedonia ha llevado a cabo numerosas reformas y también ha debido someterse a la jurisdicción del Tribunal de La Haya. Montenegro, finalmente, ha comenzado un riguroso proceso de reforma interna y ha cooperado por completo con La Haya.

En Serbia, sin embargo, circula desde hace años un secreto a voces que asegura que Mladic disfruta de la protección del Estado y es intocable. Y lo mismo se podría decir de Radovan Karadzic, otro prófugo y criminal de guerra.Rebajar los estándares para favorecer la entrada de Serbia significará para el resto de países de los Balcanes que las reglas no importan en la Unión Europea. Además, enfadará a Bosnia, Croacia, Macedonia y Montenegro, que considerarán recompensado el mal comportamiento de Serbia por parte de Bruselas y sentirán que existe una ley para unos y otra para el resto. Y la clase política de Kosovo pensará que ya no necesita tomarse con seriedad la puesta en marcha de los estándares exigidos en el plan propuesto por Naciones Unidas para su independencia supervisada.El abandono de los principios europeos no producirá el resultado deseado.

No cambiará la política de Belgrado sobre el Tribunal de La Haya o Kosovo. Todo lo contrario. Los partidarios de la línea dura nacionalista lo utilizarán para reivindicar sus políticas. Así, rebajar los estándares comunitarios también acabará debilitando a las fuerzas democráticas de Serbia, que quedarán como un estúpido por haber apoyado las condiciones impuestas por Bruselas a Belgrado.Serbia no puede dar un paso en la carrera hacia la Unión Europea mientras corra con las piernas de hierro de Mladic y Karadzic. Dejando a un lado las mejores intenciones de Bruselas, sólo Belgrado puede sentirse libre de estos grilletes. El mensaje de la Unión a Serbia debería ser claro: si no hay Mladic, no hay Acuerdo de Estabilización.

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