FARC finalizan sus 53 años de insurgencia en Colombia
FARC finalizan sus 53 años de insurgencia en Colombia
Colombia Statement on FARC weapon handover
FARC guerrillas carry a white flag symbolising peace as they march toward a camp where they will disarm and reintegrate into civilian live after more than five decades of conflict. Bogotá, Colombia on 8 February 2017. NOTIMEX / Presidency of Colombia

FARC finalizan sus 53 años de insurgencia en Colombia

Con el desarme de su principal organización rebelde, Colombia ha marcado un hito extraordinario en su proceso de paz. Sin embargo, algunos grandes retos permanecen: la destrucción de las caletas de armas, la reintegración de los ex-combatientes, y el avance hacia la paz con los otros grupos armados.

International Crisis Group celebra el logro más importante del proceso de paz colombiano hasta la fecha: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han finalizado la entrega de 7.100 armas a la Misión de las Naciones Unidas, dando fin a sus 53 años de insurgencia. Ahora las partes deben centrar su atención en implementar la totalidad del acuerdo de paz, lo que requerirá superar una serie de grandes desafíos.

Lo primero es garantizar la seguridad. La paz con las FARC ha puesto fin al mayor grupo insurgente de Colombia, pero otras organizaciones armadas siguen activas. El Ejército de Liberación Nacional o ELN, continúa su guerra en contra del gobierno pese al proceso de paz que se desarrolla actualmente en Quito. El gobierno y el ELN han anunciado un plan para alcanzar un cese de fuego bilateral a inicios de septiembre, y deberían intensificar sus esfuerzos en la mesa de negociaciones para alcanzarlo. Otros grupos armados, incluidos organizaciones criminales y disidentes de las FARC, controlan partes importantes de la periferia colombiana. El gobierno debería incrementar en el corto plazo sus esfuerzos militares y policiales para retomar eficazmente el control de las áreas bajo su influencia. Finalmente, las faltantes 872 caletas de las FARC registradas por la ONU deben ser destruidas antes del 1° de septiembre, según lo acordado.

El segundo desafío será reintegrar a los combatientes de las FARC a la vida civil.

El segundo desafío será reintegrar a los combatientes de las FARC a la vida civil a través de su participación en cooperativas económicas, la realización de trabajo político y el apoyo para su educación. Las FARC esperan poder hacer esto al tiempo que mantienen su cohesión interna y estilo de vida colectiva. Pero la planificación se ha retrasado ya que faltan puntos claves sobre los proyectos que las FARC esperan ayudar a implementar con el fin de generar ingresos y sustento para sus combatientes. La propuesta de las FARC de que sus combatientes permanezcan en áreas extremadamente remotas de Colombia, donde el grupo estuvo presente por décadas, puede encontrar problemas porque estas partes del país se caracterizan por la pobreza, falta de mercados e infraestructura deficiente. Recientemente, la Agencia Colombiana para la Reincorporación y la Normalización (ARN), encargada de la reinserción de los ex combatientes desde 2006, se encargó de la "reincorporación" de las FARC. Necesitará mayores recursos financieros para garantizar un proceso exitoso.

Finalmente, el acuerdo de paz aún enfrenta una gran resistencia política. Los partidos políticos de la oposición han jurado cambiar ciertos aspectos del acuerdo y, con elecciones legislativas y presidenciales programadas para el próximo año, pronto tendrán la oportunidad de cumplir su promesa. La exitosa entrega de armas debería dar en teoría un impulso a los defensores del acuerdo de paz, pero mucho dependerá de la evolución en dos frentes importantes. El gobierno y las FARC tendrán que mostrar que su acuerdo de sustitución de coca produce resultados, es decir, una disminución de la producción de coca y una transición hacia una economía basada en actividades económicas sostenibles y legales. Las tendencias actuales no son prometedoras. Es probable que Colombia ya sea testigo de niveles récord de cultivo de coca, que los críticos han vinculado al proceso de paz y a una política contra las drogas demasiado suave.

Por otro lado, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) – el mecanismo de justicia transicional designado para brindar justicia y dilucidar lo ocurrido durante el conflicto armado –  necesita demostrar que está haciendo una diferencia y reforzar la rendición de cuentas, en especial contra los comandantes guerrilleros, a fin de contrarrestar la percepción de que las FARC quedarán impunes.

[L]a insurgencia violenta de las FARC ha llegado a su fin y la organización ha dejado de existir como grupo armado.

La entrega de armas en un hito: la insurgencia violenta de las FARC ha llegado a su fin y la organización ha dejado de existir como grupo armado. Pese a todos los desafíos que quedan, y a todas las incertidumbres que se avecinan, este es un logro notable para el pueblo colombiano. En un momento en que la fe en la construcción de paz y la resolución de conflictos está en un nivel bajo, también es un ejemplo agradable e inspirador para el resto del mundo.

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