Fortalecer los intereses de Europa en los Andes
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Colombia’s Peace at Stake in Polarised Election
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Fortalecer los intereses de Europa en los Andes

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Panorama General

Los cinco estados que conforman la Comunidad Andina de Naciones (CAN) –Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela– afrontan todos serias crisis que, en su conjunto, ponen en entredicho la estabilidad de toda la región. Irónicamente, el único de los cinco en donde la dimisión forzada del presidente elegido no es el principal objetivo de la actividad política es Colombia, país afectado desde hace decenios por una guerra civil.

La Unión Europea (UE) debería desempeñar un papel más sustancial en ayudarle a la CAN a lograr la estabilidad y profundizar su  integración regional.[fn]La Comunidad Andina de Naciones (CAN) incluye a Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

 Hide Footnote Europa ha demostrado en su propio terreno cómo solucionar los problemas regionales con un enfoque regional. Una estrategia verdaderamente andina que incorporara los programas de sus estados miembros le daría a la contribución de la Unión Europea un impacto mucho mayor que la suma de sus donaciones individuales. La declaración conjunta de la UE- CAN en la reunión cumbre latinoamericana (ALC) que se celebró en Guadalajara el 28-29 de mayo de 2004 pareció buscar dicho objetivo, pero persisten serias dudas sobre si, en efecto, existe sustancia detrás de la retórica.

Como a la actual integración andina le faltan cohesión y profundidad, una estrategia tal de la UE podría mejorar las posibilidades de lograr la estabilidad regional. Los objetivos centrales – fortalecer la democracia, proteger los derechos humanos y reducir la inequidad social, la exclusión y la pobreza– deberían contar, de manera paralela, con apoyo a mejores condiciones de seguridad y de cumplimiento  de  la  ley,  y  con  un  gobierno más efectivo. El objetivo debería ser definir un marco estratégico que complemente los esfuerzos emprendidos por los Estados Unidos en la región, en vez de competir con éstos.

Los obstáculos que atentan  contra  el fortalecimiento de las relaciones entre la CAN y la UE son sobre todo políticos e institucionales. Del lado de la CAN, todavía queda mucho por hacer para alcanzar la integración regional. Si bien el Pacto Andino se adoptó en 1969[fn]Acuerdo de Integración Subregional Andino, "Acuerdo de Cartagena", 26 de mayo de 1969.
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y se actualizó a fines de la década de 1990,[fn]Establecimiento del Secretariado General, el Consejo   de
Presidentes y el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores en agosto de 1997.
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los cinco estados miembros todavía tienden a buscar soluciones para sus problemas económicos, políticos y sociales a través de negociaciones comerciales bilaterales o iniciativas de política unilaterales. El comercio intrarregional ha aumentado significativamente desde los años setenta, pero sigue siendo reducido en términos absolutos.[fn]4 La participación de la CAN en el comercio intrarregional aumentó del 2 por ciento (1970) al 12.4 por ciento (1995) y en la actualidad se ha estabilizado en cerca del 10  por ciento. A manera de comparación, en el 2000 la participación intrarregional del comercio de la UE era del 60 por ciento y el comercio entre los estados del Foro de Cooperación Asia Pacífico, del 68.6. CEPAL, "Avance y vulnerabilidad de la integración económica de América Latina y el Caribe", Santiago de Chile, 2003; BID,  "Beyond Borders", Washington DC, 2002.
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Un ejemplo de los obstáculos que enfrenta la integración regional es la negociación de facto  sobre libre comercio entre Colombia, Ecuador y Perú, por una parte, y Estados Unidos por otra, que no incluye a Venezuela y Bolivia. Así mismo, el llamado de los dirigentes políticos para conseguir una mayor cooperación regional en materia de seguridad   regional, con frecuencia  no  se  ha  traducido en acciones. Así, pues, Colombia lanzó una gran ofensiva militar contra el movimiento insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en su frontera sur con Ecuador (Plan Patriota) sin informarles a las autoridades ecuatorianas. En síntesis, cuando sus intereses nacionales están en juego, las naciones andinas prefieren actuar solas o aliarse con grandes potencias externas en vez de cooperar con sus vecinos.

La región andina no ha sido una prioridad para la UE o sus estados miembros. Los flujos comerciales y de inversión hacia esta región son pequeños en comparación con los que fluyen entre los países de la UE o entre la UE y Estados Unidos, o la región Asia-Pacífico. La UE parece creer que tiene poco que ofrecer en una parte del mundo en donde la presencia de Estados Unidos es abrumadora.[fn]Entrevistas del ICG, Bruselas, 27 de mayo, y Bogotá, 31 de mayo de 2004.
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Pese  a esto, la UE y sus estados miembros combinados son los más grandes donantes de ayuda humanitaria y de cooperación para el desarrollo de la CAN, y la región andina es la única en el mundo con la que la UE sostiene un diálogo especial de alto nivel sobre el tema de la droga.[fn]6 La CAN recibe casi la tercera parte del total de asignaciones del presupuesto de la UE para América Latina (entre 1999 y 2002, esto equivalió a €843 millones).
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Con miras a fortalecer e institucionalizar las relaciones, la UE y la CAN suscribieron un acuerdo en Roma el 15 de diciembre del 2003 que amplía el alcance del diálogo político y la cooperación más allá de las preocupaciones tradicionales como democracia y pobreza, para abarcar las nuevas prioridades de droga y terrorismo. Sin embargo, las tensiones en torno a los derechos humanos, la seguridad y el comercio no han desaparecido. En diversos grados, las fisuras en el seno de cada sociedad andina y también entre ellas complican la relación con Europa.

Pese a los esfuerzos realizados por algunos estados miembros y por la Comisión Europea, los dirigentes andinos todavía suelen percibir a la UE como la silla vacía. Con el lanzamiento de su Plan Colombia en el 2000 y de la Iniciativa Regional Andina en el 2001, Estados Unidos reafirmó su predominio económico, político y militar en la región. La participación de varios estados europeos, junto con Cuba, México y Venezuela,  en   los  fallidos  procesos  de   paz   en Colombia con las FARC y el ELN durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) produjo frustración y cierto resentimiento en Europa.[fn]Véase más adelante, e Informe N°1 del ICG para América Latina, La esquiva búsqueda de la paz en Colombia, 26 de marzo de 2002.
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En un comunicado conjunto, expedido durante la cumbre de Guadalajara,[fn]La cumbre de Guadalajara fue precedida por reuniones similares en Rio de Janeiro (1999) y Madrid (2002). La
siguiente cumbre UE-CAN está programada para el año 2006 en Viena.
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el primer ministro irlandés Bertie Ahern, en su condición de presidente de la UE, junto con los presidentes de Bolivia, Colombia y Ecuador, y los ministros de Relaciones Exteriores de Perú y Venezuela declararon que la firma de un acuerdo de asociación, incluida un área de libre comercio, sigue siendo un objetivo estratégico común. También acogieron con beneplácito el progreso alcanzado en la lucha contra las drogas ilícitas y el terrorismo en la región[fn]"Comunicado Conjunto de la Reunión de la Troika de   la
Unión Europea y de los Jefes de Estado y de Gobierno de  la Comunidad Andina ", Guadalajara, 29 de mayo de 2004.
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y se comprometieron a promover el acceso preferencial de las exportaciones de las naciones más afectadas por la producción y el tráfico de drogas ilícitas en el mercado de la UE, así como la pronta ratificación del antes mencionado acuerdo de Roma.

Sin duda, es conveniente un compromiso con una mayor cooperación. No obstante, es preciso que esto venga seguido de acciones. Los líderes de la CAN y la UE son conscientes de que todavía están lejos de constituir una asociación y de tener un acuerdo de libre comercio. La evaluación conjunta de la integración económica andina, programada para el segundo semestre del 2004, se debe efectuar rápidamente.[fn]10  El comunicado  de Guadalajara  afirma  que  la  apertura de negociaciones sobre un acuerdo de  asociación  estará precedido por una “fase de evaluación conjunta del proceso de integración económica de la Comunidad Andina”; y dependerá del resultado de la Agenda de Desarrollo de Doha y del logro de un nivel suficiente de integración económica regional.
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 Es importante hacer el seguimiento de las declaraciones y acuerdos anteriores[fn]Véase más adelante.
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con medidas de política tendientes a fortalecer el gobierno democrático y la cohesión social, así como a reducir la pobreza, combatir las drogas ilícitas y mejorar la seguridad y el cumplimiento de la ley en toda la región. La extrema pobreza en los altiplanos colombianos,  ecuatorianos,  peruanos  y bolivianos es la razón principal de la inestabilidad política y el surgimiento de movimientos indígenas que con frecuencia creciente acogen la retórica de la violencia.[fn]

El  líder  aymará  Felipe  Quispe  de  Bolivia    renunció públicamente a su escaño en el Congreso el 1 de junio de   2004, criticando a los congresistas por “robar, en vez de trabajar, y mentirle a la opinión pública”, y declaró que continuará su “lucha revolucionaria hasta la liberación de Q'ullasuyo" [nombre con que denominan los aymarás la altiplanicie centro-occidental de América Latina], El Tribuno, 2 de junio de 2004.

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La UE y sus estados miembros están en una buena posición para intensificar su compromiso en los Andes. Cuentan con experiencia y pericia, no sólo en políticas "blandas" como la erradicación de la pobreza o el Estado de derecho, sino también en campos "duros" como el narcotráfico y la lucha antiterrorista. Desde que los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington y del 11 de marzo de 2004 en Madrid pusieron dramáticamente  de relieve sus propios intereses de seguridad, probablemente sea más fácil superar las diferencias entre las políticas de seguridad de la UE y de los Estados Unidos hacia la región.

Tanto a Bruselas como a Washington les preocupa sobremanera el narcotráfico y el consumo de drogas, pese a algunas diferencias sobre los orígenes de sus problemas y a discrepancias aún mayores en la aceptación pública de las políticas para confrontar dichos problemas. Aunque una verdadera sociedad resulta poco realista, sí debería ser posible un enfoque complementario, en vez de competitivo.

Si bien Estados Unidos sigue siendo el punto de referencia más importante en materia de política exterior, los países andinos deberían buscar una mayor coordinación y cooperación con la UE. Sin embargo, si quieren mantener el compromiso de la UE-25, con el incremento de responsabilidades en su propia región, tendrán que dar pasos decisivos tendientes a la integración económica y política.[fn]En mayo de 2003, la Comisión publicó un comunicado sobre el nuevo vecindario extendido de Europa, en el que esbozaba un nuevo marco de política para las relaciones con los vecinos inmediatos de la UE hacia el oriente (Ucrania, Belarús y Moldavia) y el sur (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Marruecos, Siria, Túnez y la Autoridad Palestina). El objetivo manifiesto es fortalecer la estabilidad, la seguridad y el bienestar económico en  dichos países, de una manera diferente a la membresía de la UE.Hide Footnote

Quito/Bruselas, 15 de junio de 2004

The five states that comprise the Community of Andean Nations (CAN) -- Bolivia, Colombia, Ecuador, Peru and Venezuela -- all face serious crises that taken together call the stability of the entire region into question. Ironically, the only one of the five where forcing the elected president from office is not the primary focus of political activity is Colombia, which is ravaged by a decades-long civil war.

The European Union (EU) should play a more substantial role in helping the CAN achieve stability and deepen its regional integration.[fn]The Community of Andean Nations (CAN) includes Bolivia, Colombia, Ecuador, Peru and Venezuela.Hide Footnote  Europe has demonstrated at home how to solve regional problems with a regional approach. A truly Andean cooperation strategy that incorporated the programs of its member states could give the European Union contribution far greater impact than the sum of its individual donor parts. The joint EU-CAN declaration at the Latin America (LAC) summit in Guadalajara on 28-29 May 2004 seemed to advance that objective but whether there is substance behind the rhetoric is open to serious question.

Since present Andean integration lacks cohesion and depth, such an EU strategy could enhance the chances for regional stability. Core objectives --strengthening democracy, protecting human rights, and reducing social inequality, exclusion and poverty -- should be paralleled by support for better security and law enforcement and more effective governance. The objective should be to define a strategic framework that complements rather than competes with U.S. efforts in the region.

The obstacles to stronger CAN-EU relations are primarily political and institutional. On the CAN side, there is still a great deal to be done to achieve regional integration. Although the Andean Pact was adopted in 1969[fn]Acuerdo de Integracion Subregional Andino, "Acuerdo de Cartagena", 26 May 1969.Hide Footnote  and updated in the late 1990s,[fn]Establishment of the General Secretariat, Council of Presidents and the Foreign Ministers Council in August 1997.Hide Footnote the five members still tend to seek solutions to their economic, political and social problems through bilateral trade negotiations or unilateral policy initiatives. Intra-regional trade has significantly increased since the 1970s but is still small in absolute terms.[fn]The CAN's share of intra-regional trade increased from 2 per cent (1970) to 12.4 per cent (1995) and has stabilised at approximately 10 per cent today. By way of comparison, in 2000, the intra-regional share of EU trade was 60 per cent and of trade between Asia Pacific Cooperation Forum states 68.6 per cent. ECLAC, "Avance y Vulnerabilidad de la integración Economica de América Latina y el Caribe", Santiago de Chile, 2003; IDB, "Beyond Borders", Washington DC, 2002.Hide Footnote

An example of the obstacles to regional integration is the de facto free-trade negotiation between Colombia, Ecuador and Peru on the one hand and the U.S. on the other, which omits Venezuela and Bolivia. Likewise, the call of political leaders for increased regional security cooperation often has not been matched by actions. Thus, Colombia launched a large military offensive against the insurgent Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) along its southern border with Ecuador (Plan Patriota) without informing the Ecuadorian authorities. In short, when their national interests are at stake, the Andean nations prefer walking separate paths or linking up with large external powers instead of cooperating with their neighbours.

The Andean region has not been a priority for the EU or its member states. Trade and investment flows are small in comparison to those within the EU or those between the EU and the U.S. or the Asia-Pacific region. The EU appears to be under the impression it has little of its own to offer in a part of the world where the U.S. presence is overwhelming.[fn]ICG interviews, Brussels 27 May, Bogotá, 31 May 2004.Hide Footnote This notwithstanding, the EU and its member states combined are the largest humanitarian aid and development cooperation donors to the CAN, and the Andean region is the only one in the world with which the EU has a special high-level dialogue on drugs.[fn]The CAN receives almost a third of all allocations to Latin America from the EU budget (from 1999 to 2002, this amounted to €843 million).Hide Footnote

With a view to strengthening and institutionalising relations, the EU and the CAN signed an agreement in Rome on 15 December 2003 that extends the scope of political dialogue and cooperation beyond traditional preoccupations such as democracy and poverty, to the new common priorities of drugs and terrorism. However, tensions on human rights, security and trade have not disappeared. In varying degrees, the fissures within each Andean society, and between them, complicate the relationship with Europe. 

Despite efforts by some member states and the European Commission, the EU is often still perceived as the empty chair by Andean leaders. With the launching of its Plan Colombia in 2000 and the Andean Regional Initiative in 2001, the U.S. reaffirmed its economic, political and military dominance in the region. The involvement of several European states, alongside Cuba, Mexico and Venezuela, in the failed Colombian peace processes with the FARC and the ELN during the administration of Andres Pastrana (1998-2002) produced frustration and some resentment in Europe.[fn]See below and ICG Latin America Report Nº1, Colombia's Elusive Quest for Peace, 26 March 2002.Hide Footnote

In a joint communiqué, issued during the Guadalajara summit,[fn]The Guadalajara summit was preceded by similar events in Rio de Janeiro (1999) and Madrid (2002). The next EU-LAC summit is scheduled to take place in Vienna in 2006.Hide Footnote  Irish Prime Minister Bertie Ahern in his EU presidency capacity, the presidents of Bolivia, Colombia and Ecuador and the foreign ministers of Peru and Venezuela declared that the signing of an association agreement, including a free-trade area, continues to be a common strategic objective. They also welcomed progress against illicit drugs and terrorism in the region[fn]"Joint communiqué from the meeting of the EU Troika and the Heads of Sate and Government of the Andean Community", Guadalajara, 29 May 2004.Hide Footnote  and pledged to promote preferential access to the EU market for exports of nations most affected by the production and trafficking of illicit drugs, as well as the rapid ratification of the above-mentioned Rome agreement.

Clearly, commitment to more cooperation is to be welcomed. However, action must follow. CAN and EU leaders are aware they are still far from an association and free-trade agreement. The joint assessment of Andean economic integration, scheduled for the second half of 2004, should be concluded quickly.[fn]The Guadalajara communiqué states that the opening of negotiations on an association agreement will be preceded by a "joint assessment phase of the Andean Community's economic integration process" and will depend on the outcome of the Doha Development Agenda and the realisation of a sufficient level of regional economic integration. Hide Footnote  It is important to follow up earlier declarations[fn]See below.Hide Footnote  and agreements with policy measures to strengthen democratic governance and social cohesion as well as reduce poverty, combat illicit drugs and improve security and law enforcement in the whole region. Extreme poverty in the Colombian, Ecuadorian, Peruvian and Bolivian highlands is a main reason for political instability and the emergence of indigenous movements that increasingly embrace the rhetoric of violence.[fn]Aymara leader Felipe Quispe of Bolivia loudly renounced his seat in parliament on 1 June 2004, criticising parliamentarians as "stealing, not working, and lying to public opinion", and stated that he would continue his "revolutionary fight until the liberation of the Q'ullasuyo" [what the Aymaras call the central western highlands of Latin America], El Tribuno, 2 June 2004.Hide Footnote

The EU and its member states are well positioned to intensify their engagement in the Andes. They have experience and expertise on not only "soft" policies, such as poverty eradication or rule of law, but also "hard" fields of drugs trafficking and anti-terrorism.  It should be easier to overcome the rift between EU and U.S. security policies toward the region since the terrorist attacks of 11 September 2001 in New York and Washington and 11 March 2004 in Madrid dramatised their shared security stake.

Both Brussels and Washington are deeply worried about drug-trafficking and consumption, despite some differences in the origins of their problems and even greater differences in public acceptance of the policies to confront them. While a true partnership may be unrealistic, a complementary rather than competitive approach should be possible.

Even though the U.S. remains their most important point of foreign policy reference, the Andean countries should aim at increased coordination and cooperation with the EU. However, if they are to keep the EU-25, with its wider responsibilities in its own region, engaged, they will need to take decisive steps toward economic and political integration.[fn]In May 2003, the Commission published a communiqué on Wider Europe/New Neighbourhood outlining a new policy framework for relations with the EU's immediate neighbours to the east (Ukraine, Belarus and Moldova) and south (Algeria, Egypt, Israel, Jordan, Lebanon, Libya, Morocco, Syria, Tunisia and the Palestinian Authority). The declared objective is to strengthen stability, security and economic well-being in those countries in a way distinct from EU membership.Hide Footnote

Quito/Brussels, 15 June 2004

Colombian presidential candidates: Sergio Fajardo, for the Colombia Coalition; German Vargas Lleras, for the Cambio Radical Party; Ivan Duque, for the Democratic Center Party and Gustavo Petro for the Colombia Humana Party
Colombian presidential candidates: Sergio Fajardo (Colombia Coalition); German Vargas Lleras (Cambio Radical Party); Ivan Duque (Democratic Center Party) and Gustavo Petro (Colombia Humana Party) take part in a TV debabate in Medellin on 3 April, 2018. AFP/JOAQUIN SARMIENTO

La paz de Colombia está en juego en unas elecciones polarizadas

Los colombianos irán a las urnas el 27 de mayo para elegir un nuevo presidente. Los candidatos que lideran las encuestas tienen visiones opuestas sobre el acuerdo de paz con las guerrillas y cómo manejar a los refugiados venezolanos. En esta sesión de preguntas y respuestas, nuestro analista senior para Colombia Kyle Johnson examina a los candidatos.

¿Qué está en juego en las elecciones del 27 de mayo?

Ese día se realizará la primera vuelta de votaciones para decidir quién será el próximo presidente de Colombia. Hay dos resultados posibles. El primero es que ningún candidato obtenga más del 50 por ciento de los votos, caso en el que los dos candidatos que obtengan la mayor votación pasarían a una segunda ronda que se realizará el 17 de junio. El segundo resultado potencial – aunque extremadamente improbable – es que uno de los candidatos gane por más de la mitad de los votos y sea elegido presidente automáticamente, reemplazando el 7 de agosto al saliente Juan Manuel Santos.

El próximo presidente heredará una serie de problemas no resueltos que jugarían un papel central en determinar la futura paz y seguridad de Colombia. Estos incluyen la implementación de los acuerdos de paz firmados entre el gobierno colombiano y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a finales de 2016; las negociaciones que se están adelantando con el segundo grupo guerrillero, Ejército de Liberación Nacional (ELN); y el posible sometimiento, desarme y desmovilización de la organización narcotraficante más grande de Colombia, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, cuyo liderazgo ha sufrido múltiples bajas a manos de las fuerzas del Estado a pesar de aún ser capaces de enviar toneladas de cocaína a los mercados internacionales.

Otra cuestión que ronda sobre la campaña electoral colombiana es cómo manejar el flujo de refugiados venezolanos que cruzan a Colombia – un fenómeno que bien puede incrementarse luego de la reelección del presidente venezolano Nicolás Maduro el 20 de mayo en una votación que muchos países latinoamericanos, al igual que los EE.UU., han tildado de ilegitima.

El inminente enfrentamiento entre izquierda y derecha hace que el futuro del frágil proceso de paz con las FARC sea altamente incierto.

Las encuestas de opinión, aunque no son completamente confiables, apuntan a un resultado polarizado, con los candidatos de extrema derecha e izquierda avanzando a segunda vuelta. Eso sería una novedad en la política colombiana, por lo menos en décadas recientes, cuando la izquierda democrática ha tendido a ser débil y se va visto opacada por las insurgencias marxistas.  El inminente enfrentamiento entre izquierda y derecha hace que el futuro del frágil proceso de paz con las FARC y otras negociaciones sea altamente incierto, principalmente debido a que esta polarización parece decantarse hacia la derecha.

¿Quiénes son los principales candidatos y cuáles son sus posibilidades?

Hay cinco candidatos compitiendo en esta elección, aunque dos de ellos parecen llevar cómodamente la delantera sobre los demás. Liderando actualmente las encuestas está Iván Duque, candidato del partido de derecha Centro Democrático, y discípulo del ex presidente Álvaro Uribe.  Uribe ha criticado consistentemente el acuerdo de paz con las FARC, liderando la oposición en el plebiscito de octubre de 2016 donde los votantes lo rechazaron por un ajustado margen (aunque una nueva versión del acuerdo con cambios sustanciales fue posteriormente aprobada por ambas cámaras del Congreso de Colombia en vez de ir a una segunda votación). Uribe sigue siendo una figura profundamente divisoria, destacándose como el político con mayores niveles de popularidad y también de rechazo público. Duque, un personaje  casi desconocido para el público hasta finales del año pasado, ganó más de 4 millones de votos el 11 de marzo en las primarias entre los candidatos de los partidos de derecha, casi doblando los votos del siguiente competidor.

El segundo candidato es Gustavo Petro, un ex senador, ex alcalde de Bogotá y ex guerrillero (de otro grupo, el M-19). Él ahora representa el partido de izquierda Colombia Humana. Petro se disparó en las encuestas a finales de 2017, asombrando a muchos y preocupando a las élites políticas y económicas con sus denuncias sobre las inequidades del país. Ha llamado a una Asamblea Constituyente para rediseñar la democracia del país, a un gran programa de reforma agraria y un alejamiento de la dependencia de las industrias extractivas. Su simpatía histórica por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez también ha causado consternación entre la población en general. En la consulta primaria interpartidista de izquierda en marzo, Petro ganó casi 3 millones de votos estableciéndose como un candidato viable. Los constantes ataques en su contra por parte de casi todos los demás candidatos, particularmente en un momento de profundo distanciamiento del público con los partidos políticos tradicionales y el estancamiento económico, parecen haber sido contraproducentes e incluso pueden haberle permitido ganar fuerza. Sus emocionantes mítines con discursos anti-sistema también han atraído a grandes multitudes en todo el país.

El candidato centrista, Sergio Fajardo, un crítico feroz de la corrupción política, se queda varios puntos porcentuales atrás de Petro en las encuestas. Pero por extraño que parezca, el candidato que ocupa el cuarto lugar en las encuestas tiene una posibilidad remota de pasar a segunda vuelta. Germán Vargas Lleras es nieto de un ex presidente y un político de carrera que fue vicepresidente en el gobierno de Santos. Su partido de centro-derecha, Cambio Radical, se ha enfocado en la fórmula tradicional de crear alianzas con barones políticos locales y regionales. En principio, estos líderes políticos movilizarían a “sus” votantes a cambio de futuros beneficios. Por lo tanto, las posibilidades de Vargas Lleras  dependen en gran medida de la habilidad de estos barones de entregar estos votos a través de mecanismos clientelistas. Debido a que esta dinámica generalmente no se refleja en las encuestas de opinión, Vargas Lleras es un candidato que podría causar sorpresa.

¿Qué significan estas elecciones para la paz con las FARC?

Cuatro de los cinco candidatos – todos menos Duque – han dicho que apoyan el acuerdo de paz con las FARC. De hecho, el candidato que va de último en las encuestas, Humberto de la Calle del Partido Liberal, fue el jefe negociador del gobierno durante los diálogos de paz que llevaron al acuerdo de paz con las Farc en La Habana, Cuba. En la primera ronda, el voto a favor de la paz estará dividido, lo que favorecerá a Duque, quién dice que quiere cambiar partes clave de lo acordado.

Duque dice que reclasificaría el narcotráfico, que es tratado actualmente en el acuerdo como delito político, a crimen ordinario punible por la ley. Así, está enviando claramente el mensaje de que espera reescribir aspectos claves del acuerdo que tomaron años en concertar. Aunque este cambio puede parecer un tecnicismo, si se implementa, la posibilidad de afrontar largas condenas de prisión podría generar temor entre los líderes y los comandantes de rango medio de las FARC. La amenaza de una acción legal real en ese sentido, contra cualquier líder o miembro de las FARC, generaría un enorme descontento en las filas del movimiento, e incluso podría empujar a algunos a tomar las armas nuevamente. El arresto en abril del comandante Jesús Santrich por su supuesta participación en un plan para enviar diez toneladas de cocaína ha profundizado las divisiones en la guerrilla y ha llevado a los grupos disidentes de las FARC a pedir que los ex guerrilleros abandonen el proceso y se unan a sus filas.

La segunda vuelta de votaciones en junio probablemente presentará a candidatos que representen ambos lados del espectro de opinión sobre el acuerdo de paz.

Además, Duque ha declarado que la creciente cosecha de coca en Colombia debe ser erradicada sin el consentimiento de los agricultores y que volverá a la fumigación aérea de cultivos, que ha estado prohibida en el país desde 2015. Ambas políticas arruinarían el programa de sustitución voluntaria de cultivos de coca del gobierno colombiano, que formó una parte central del acuerdo de paz con las FARC. Si este programa diera paso a la erradicación forzada, el tamaño de los cultivos de coca podría reducirse en el corto plazo. Pero el cultivo intensivo de coca probablemente continuará en Colombia a largo plazo, con agricultores aliándose con las guerrillas, los grupos disidentes y narcotraficantes para defender sus medios de subsistencia y rechazando participar en futuros esquemas de desarrollo alternativo.

Es poco probable que Duque gane de entrada en la primera ronda de votaciones. Por lo tanto, es probable que la segunda vuelta en junio incluya candidatos que representen ambos lados del espectro de opinión sobre el acuerdo de paz. Incluso si Duque gana la segunda vuelta, como predicen actualmente las encuestas, probablemente no desechará el acuerdo con las FARC – el riesgo político y de seguridad de hacerlo sería inmenso. Pero podría elegir respetar solo algunas partes del acuerdo, tales como los planes de reintegración para ex combatientes, y modificar otras, como por ejemplo, limitar el alcance del sistema de justicia transicional. Él también podría eliminar la sustitución de coca y sabotear los planes a largo plazo de una reforma rural. El resultado en general sería privar al acuerdo de su sustento financiero y político. En este escenario, posiblemente los líderes de las FARC continúen luchando por la implementación del acuerdo de paz como un partido político legal; pero los comandantes de nivel medio y los combatientes de bajo nivel podrían volver fácilmente a la guerra.

¿Qué significan estas elecciones para las negociaciones con el ELN?

Los diálogos de paz con el grupo guerrillero ELN, integrado por unos 2.000 combatientes, son mucho menos importantes para el público colombiano que el acuerdo con las FARC. Sin embargo, estas negociaciones se reiniciaron hace unas semanas en La Habana, luego de resistir a una serie de reveses causados por los ataques armados realizados por esta guerrilla. El escepticismo público sobre las intenciones del ELN ha crecido con el tiempo, ya que el grupo se ha expandido gracias a  la retirada de las FARC, tomó el control de ciertas rutas del narcotráfico y mantuvo una importante retaguardia al otro lado de la frontera con Venezuela.

Entre los candidatos presidenciales, la mayoría sugiere imponer condiciones a los diálogos con el ELN. Duque dijo que hablaría con el ELN solo como preludio a su desmovilización; agregó que al comienzo de su presidencia demandaría que el grupo concentre a todos sus combatientes en un lugar para que el cese al fuego sea fácilmente monitoreado. Pero la totalidad del ELN se negaría a cumplir con esta condición. Álvaro Uribe, jefe político de Duque, rompió los intentos de conversaciones con el ELN entre 2005 y 2007 al hacer la misma demanda.

Petro ha dicho que continuaría los diálogos con el ELN, pero insiste en que el movimiento guerrillero debe negociar en serio o correr el riesgo de seguir "los caminos de Pablo Escobar" al convertirse en una organización motivada únicamente por las ganancias del narcotráfico. Si el ELN eligiese el segundo camino, lo combatiría militarmente. Si Petro es electo, el progreso de las conversaciones con el ELN dependería principalmente de cuán comprometido está el grupo con el proceso de paz y cuán impresionado está con un presidente de izquierda. Petro sería el primero en la historia de Colombia.

Vargas Lleras es igualmente pragmático. Ha dicho que el ELN tiene de mayo a agosto – cuando empiece la administración del nuevo presidente – para demostrar su buena fe en las negociaciones. El ELN anunció recientemente un cese al fuego unilateral que se implementará en los días alrededor de las elecciones, un gesto que puede incentivar a los candidatos a respaldar que los diálogos continúen.

Mientras tanto, las autoridades colombianas mantienen la esperanza de que los líderes de la mayor organización criminal del país, las Autodefensas Gaitanistas, se entregarán pronto, luego de soportar tres años de operaciones militares y policiales sostenidas.  Por lo menos parte del grupo ha mostrado voluntad de hacerlo, pero los términos del sometimiento a la justicia no han sido definidos. La desaparición de este grupo, sin embargo, no significa que el narcotráfico desaparecerá. Los enormes beneficios y la experiencia adquirida – por  parte de guerrilleros, agricultores, blanqueadores de capitales y otros – constituyen motivos muy poderosos para mantener el suministro de cocaína.

En el último año, Colombia ha recibido cientos de miles de venezolanos que buscan refugio allí o en otros países. ¿Cómo los afectarán las elecciones?  

Venezuela es una cuestión central en estas elecciones. El Centro Democrático, al igual que otros partidos y políticos de derecha, han invocado repetidamente el fantasma de la expansión del “castro-chavismo” para atizar el miedo de que Colombia se vuelva otra Venezuela, un sinónimo en la actualidad a lo largo de América Latina de hambre, hiperinflación y opresión.  Petro, presionado por los partidos de derecha y centro, ha adoptado una postura más crítica sobre Venezuela, especialmente luego de la dudosa victoria de Maduro el 20 de mayo, que describió como un “secuestro de la democracia”.  

La votación del 27 de mayo – y la posible segunda ronda tres semanas después – definirá el panorama político de Colombia para los próximos cuatro años.

La mayoría de los candidatos han hecho vagas declaraciones sobre cómo tratarían al gobierno de Maduro, un problema que los confunde tanto como a los demás líderes del hemisferio. Mientras tanto, han hecho algunas propuestas concretas con relación a los venezolanos refugiados (se estima que unos 800.000 venezolanos viven ahora en Colombia, más de la mitad de ellos ilegalmente). Duque ha solicitado un fondo especial para hacer frente a la emergencia humanitaria con apoyo de la ONU, esencialmente una continuación del actual enfoque del presidente Santos. Vargas Lleras concuerda en que los refugiados necesitan ayuda. Pero se apresura a agregar que los que cometan crímenes en Colombia deben ser deportados, alimentándose de la xenofobia hacia los venezolanos, a quienes comúnmente se les culpa injustamente por la creciente inseguridad donde sea que vivan.

La votación del 27 de mayo – y la posible segunda vuelta tres semanas después – definirá el panorama político de Colombia para los próximos cuatro años. Probablemente, la segunda ronda enfrentará a dos candidatos, uno inequívocamente de derecha y el otro inconfundiblemente de izquierda, uno contra el otro, lo que refleja la polarización de Colombia. Las perspectivas de paz están en el aire.

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