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¿Golpe a cámara lenta en Venezuela?
¿Golpe a cámara lenta en Venezuela?
Venezuela's President Nicolas Maduro talks to Venezuela's Defense Minister Vladimir Padrino López during a ceremony commemorating the 200th death anniversary of independence hero Francisco de Miranda in Caracas, on 14 July 2016. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

¿Golpe a cámara lenta en Venezuela?

Nicolás Maduro fue elegido presidente de Venezuela en abril de 2013 por un estrecho margen. Su mandato concluye en enero de 2019, a menos que la alianza opositora MUD (Mesa de la Unidad Democrática) pueda hacer valer un referendo revocatorio en los términos que dicta la Constitución. ¿Pero es el presidente quien realmente manda en el país?

Recientemente, a la figura de Nicolás Maduro le ha hecho sombra el general Vladimir Padrino López, que ostenta a la vez el cargo de ministro de Defensa y comandante operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

El 11 de abril Maduro anunció la creación de un “Comando Presidencial Cívico-Militar” bajo su mando  y el del general Padrino. Su tarea principal es resolver la crítica escasez de alimentos, medicinas y otros bienes de primera necesidad. Todos los ministerios y otras instituciones del Estado están subordinados a este nuevo órgano, cuyas funciones incluyen no solamente la producción, importación, comercialización y el sistema de precios de los productos básicos, sino también la seguridad y defensa de la nación.

Un ejemplo más del papel de los militares en los juegos de poder de Caracas es el nombramiento el pasado miércoles 3 de agosto de Néstor Reverol como ministro del Interior. A diferencia de Padrino, quien ha hecho carrera en el ejército, Reverol viene de la Guardia Nacional. Su nombramiento se produjo el día después de que un tribunal estadounidense le acusara por tráfico de drogas. Sus supuestas conexiones con el crimen organizado sugieren que diferentes facciones de las Fuerzas Arnadas pueden estar disputándose poder e influencia dentro del Estado.

Pero lo que le sobra a esta crónica son precedentes. Durante la mayor parte de su historia, Venezuela ha sido gobernada por hombres uniformados. El último dictador militar, el general Marcos Pérez Jiménez, huyó en 1958. Aunque ninguno de los intentos de golpe  posteriores prosperaron, el líder de una intentona en febrero de 1992, el comandante Hugo Chávez, fue electo presidente seis años después e inauguró un régimen declarado abiertamente “cívico-militar”. La FANB ha adoptado así la defensa de la revolución, por encima de la de la nación, como su razón de ser.

Justo antes de su muerte prematura de cáncer en el 2013, Chávez nombró a su entonces canciller, Nicolás Maduro, como su sucesor. En medio de una profunda crisis económica y una creciente crisis humanitaria, la MUD logró una victoria holgada en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. Sin embargo, el Gobierno ha utilizado su control del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para neutralizar a la Asamblea Nacional desde que se inauguró el nuevo Parlamento. Maduro gobierna por decreto, amparado por un estado de emergencia rechazado en dos ocasiones por el Parlamento pero ratificado por el TSJ. Después de cinco meses de espera, El Consejo Nacional Electoral (CNE), también en manos del Gobierno, finalmente autorizó esta semana a la MUD el derecho de pedir la recolección de las firmas requeridas para organizar el referendo revocatorio, tal y como se contempla en la constitución, aunque todavía no ha puesto fecha para el próximo paso del proceso.

Según una reciente encuesta de Datanálisis, más del 80 por ciento del electorado quiere que Maduro salga de la presidencia de forma constitucional antes de que termine el año. El control de la FANB, por lo tanto, podría significar la diferencia entre mantener el poder y perderlo. Hasta ahora, los equipos antimotines de la Policía y la Guardia Nacional han mantenido a raya los manifestantes. Pero las protestas y saqueos por falta de comida han venido repitiéndose, poniendo a prueba sus recursos.

Nadie sabe cómo reaccionaría el Ejército si el Gobierno quisiera sacarlo a la calle. Algunos expertos afirman que los oficiales estarían renuentes a ordenar a sus tropas disparar contra manifestantes. Sin embargo, una resolución promovida por el propio Padrino permitiría, en teoría, el uso de fuerza letal en ciertas circunstancias. La resolución del Ministerio de Defensa data de enero del 2015 y fue ratificada por el TSJ en julio. Las ONG de derechos humanos y la ONU la califican de anticonstitucional y critican la vaguedad de su redacción.

El mismo Padrino ha sido objeto de mucha especulación. Ascendió gracias a su lealtad a Chávez, siendo uno de los oficiales que se negaron a unirse a un golpe fallido en su contra en abril del 2002. Sin embargo, circulan fuertes rumores de que habría parado un intento por parte de seguidores del gobierno de Maduro de robar las elecciones de diciembre del 2015, ganándose la enemistad del entonces número dos del régimen, Diosdado Cabello, también oficial del Ejército. Ambos rechazan la veracidad de esta versión. En dos ocasiones se le ha aplazado el retiro, lo cual indicaría que cuenta con apoyo mayoritario entre los oficiales, al menos del Ejército.

Para Maduro, que proviene del ala izquierdista civil del movimiento chavista, las Fuerzas Armadas representan un arma de doble filo. Actualmente hay más militares en el gabinete que cuando Chávez estaba en el poder, y casi la mitad de los 20 gobernadores estatales con los que cuenta el régimen son ex oficiales de la FANB. En diciembre, Maduro anunció un “plan muy detallado, muy bien pensado” para que los militares regresaran a los cuarteles. Pero su plan bien pensado quedó en nada, y prácticamente ninguno se movió. Ahora parece que se ha visto obligado a entregarle a la FANB la tarea más apremiante a la que se enfrenta el Gobierno: evitar que la ira popular por la escasez de comida y medicinas lo tumbe. La expansión gradual del poder de los militares en respuesta a la pérdida de legitimidad del régimen de Maduro empieza a parecerse a un golpe de Estado en cámara lenta.

No cabe duda que la situación es grave. El Fondo Monetario Internacional pronostica una caída del PIB este año del 8 por ciento, encima del 5,7 del 2015. Cifras filtradas por el Banco Central (que publica pocos datos útiles sobre la economía venezolana) indican que la tasa de inflación anualizada estaría cerca del mil por ciento. Muchos bienes básicos son casi imposibles de conseguir excepto en el mercado negro. Un informe publicado recientemente por el Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud revela que, ya para el 2015, más de una quinta parte de la población comía menos de tres veces al día. El consumo de calorías estaba muy por debajo del nivel recomendado.

Lo que sí está en duda es la capacidad del Ejército para mejorar la situación. El aparato estatal agroalimentario ha sido dominado durante mucho tiempo por los generales, y se maneja de acuerdo a los principios de una economía centralizada. La inflación y la escasez se combaten con cada vez más control sobre precios, inventarios y transporte de los productos. El resultado ha sido el colapso de la producción nacional, corrupción galopante y contrabando masivo. Después de que legisladores de la MUD denunciaron que dos cuñados del exministro de alimentación Carlos Osorio se hicieron millonarios con contratos para importar alimentos, los tribunales pretendieron silenciarlos. Ni la fiscalía ni la contraloría se han mostrado interesados en investigar la denuncia.

El general Padrino ha dicho que no le interesa “militarizar” la administración, sino “poner un poco de disciplina” y corregir una “falta de gobernanza”. Una afirmación interesante, teniendo en cuenta que en caso de que la administración fracasara el responsable sería su comandante en jefe, Maduro. Pero él tampoco ha dado indicios de que le interese tomar acciones contra aquellos compañeros de armas acusados de robar miles de millones de dólares de los fondos públicos.

Sus afirmaciones reiteran más bien la versión gubernamental de una supuesta “guerra económica” por parte de la oposición y sus aliados internacionales, entre ellos los Estados Unidos. Siguiendo esta lógica, el Gobierno ha sacado un decreto (Resolución 9855 del 22 de julio) que le permite obligar a las compañías a enviar contingentes de trabajadores para mejorar la producción en el sector agroalimentario estatal. Los sindicatos independientes, que aseguran no haber sido consultados, se han declarado en desacato frente a una medida que, dicen, busca convertir a los trabajadores en soldados. Desde entonces el Gobierno ha asegurado que los trabajadores enviados por las empresas solo pueden trasladarse de forma voluntaria. Sin embargo, el despido esta semana del ministro de Industria Miguel Pérez Abad, considerado alguien relativamente cercano al mundo empresarial, y su reemplazo por el burócrata Carlos Faría confirma una confianza general en la economía planificada.

Es evidente que Padrino se ha convertido en el segundo hombre más poderoso del país, si no el primero. El Vicepresidente Aristóbulo Istúriz se mantiene en su puesto pero – al menos por ahora – su poder se ve disminuido. Cuando se celebró el mes pasado el aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar, el padre de la patria venezolana, quien sustituyó a un Maduro ausente fue Padrino, no Istúriz.

Con tanta concentración de poder en manos de los militares, la forma en que entiendan sus objetivos  es absolutamente clave. Más que dar soporte a un presidente impopular, su objetivo podría ser el de controlar los términos de la transición para asegurar que sus propios intereses se protejan. Es esperable que el ejército se muestre especialmente receptivo a lo que concierne a sus fuentes de ingresos, algunas de ellas ilícitas, a sus poderes políticos, y a su reputación como guardianes de la paz y la soberanía en Venezuela. Las prioridades serán tan diversas como distintas son también las facciones dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas.

El nuevo papel del ministro de Defensa implica que “el diálogo de la transición será con los militares”, según un experto en seguridad y defensa. En el pasado, Padrino ha cuestionado la legitimidad del referendo revocatorio. Pero fuentes cercanas al ministro aseguran que no es tan chavista como sus declaraciones públicas indicarían, y podría hasta apoyar un referendo si cree que es por el bien de los militares.

Si la MUD no logra que el referendo se celebre en el 2016, la Constitución establece que la salida del presidente antes del fin de su mandato no lleva automáticamente a elecciones presidenciales. En cambio, durante los últimos dos años del mandato presidencial, su puesto sería ocupado por el vicepresidente, una figura de libre nombramiento y remoción, dando así una oportunidad para las facciones militares y civiles de reacomodarse bajo el paraguas del régimen actual. Pero si los generales no logran parar el descenso del país hacia el caos económico y social, la crisis podría llevarse hasta a ellos mismos. Por ahora, no se percibe ningún plan viable en ese sentido.

Venezuelan exiles take part in a protest against Venezuelan president Nicolas Maduro and the Venezuelan presidential elections in Miami, Florida, on 20 May 2018. Gaston De Cardenas / AFP
Report 86 / Latin America & Caribbean

El efecto exilio: la oposición venezolana en el extranjero y las redes sociales

A study of social media content shows that Venezuelan opposition figures often take harder anti-government lines if they flee abroad. Exiles’ voices are important, but those trying to end Venezuela’s crisis should listen to others as well, recalling that compromise offers the only peaceful exit.

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¿Qué hay de nuevo? A medida que Nicolás Maduro obliga a los disidentes a huir de Venezuela, los exiliados han llegado a desempeñar un papel importante, influyendo tanto en la estrategia política de la oposición como en la política internacional hacia Caracas. Un análisis de las redes sociales sugiere que el exilio puede llevar a los miembros de la oposición a utilizar una retórica severa y a defender ideas agresivas con más frecuencia que sus homólogos nacionales.

¿Por qué importa? Las negociaciones con mediación internacional siguen siendo el mejor camino de Venezuela hacia la paz, y es posible que el nuevo gobierno de EE. UU. intente esta ruta. Su éxito depende de la voluntad de las partes para llegar a un acuerdo. Las actitudes conciliatorias podrían verse socavadas no sólo por las medidas represivas en Venezuela, sino también por las opiniones de exiliados prominentes.

¿Qué se debería hacer? Los líderes de la oposición y sus partidarios extranjeros no deben escuchar solamente a los exiliados de línea dura, ignorando a aquellos que favorecen la negociación. En su intento por resolver la crisis, deberían buscar aportes en todo el espectro de la oposición, incluyendo la perspectiva de activistas que están experimentando dificultades en Venezuela.

Resumen ejecutivo

Los venezolanos en el extranjero son una voz cada vez más poderosa al interior de la oposición. Más de cinco millones de personas han huido de este país en los últimos años. Si bien la mayoría emigró para escapar de la crisis económica y humanitaria, también hay muchos activistas políticos que huyeron a causa de la represión ejercida por el gobierno chavista del presidente Nicolás Maduro. Estos últimos, que en efecto son exiliados, a menudo continúan ejerciendo su activismo en el extranjero. No sólo siguen siendo influyentes al interior de la oposición en Venezuela, sino que también ayudan a configurar las políticas de sus países receptores hacia Caracas. Sin embargo, aunque tienen un alto perfil, tienden a inclinarse por una línea más dura que sus homólogos en Venezuela. De hecho, un estudio de las redes sociales sugiere que la retórica de los exiliados se vuelve más estridente después de que emigran al extranjero. Este “efecto exilio” puede convertirse en un obstáculo para los diálogos de paz, ya que estos requieren una voluntad de negociación por parte de Maduro y de la oposición y sus partidarios extranjeros. Los países receptores deberían garantizar que las posiciones de los exiliados no dominen las discusiones políticas a costa de excluir a aquellos que están más abiertos a un acuerdo político negociado.

La responsabilidad de la situación económica, humanitaria y política que enfrenta Venezuela, y que ha llevado a millones de personas a huir de sus fronteras, recae principalmente en el gobierno del presidente Maduro. Desde 2013, el gobierno ha tenido un manejo notablemente deficiente de la economía y, tras las protestas masivas de 2016 y 2017, ha ido denegando cada vez más el poder y el espacio político a sus opositores. Aunque el gobierno no tiene el poder legal para desterrar a sus oponentes políticos del país, ha podido generar prácticamente el mismo efecto amenazándolos con la cárcel, prohibiéndoles el acceso a cargos públicos o persiguiéndolos. Esta oleada de represión se ha vuelto particularmente intensa desde principios de 2019, cuando el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, declaró su derecho paralelo a la presidencia del país.

Estas acciones no han quedado sin respuesta. Las medidas represivas de Maduro llevaron a sus oponentes a vincularse a una campaña, liderada por Guaidó, para derrocar al gobierno y estimular el retorno a la democracia. El esfuerzo fue respaldado por cerca de sesenta gobiernos y apoyado por la campaña de censura política, amenazas militares y sanciones económicas conocida como “máxima presión”, liderada por EE. UU.

Sin embargo, ese esfuerzo ha fracasado. Las elecciones legislativas a inicios de 2020 consolidaron el control de Maduro sobre casi todos los niveles del Estado venezolano. La mayor parte de la oposición boicoteó las elecciones argumentando, con razón, que no fueron libres ni justas. Pero esa estrategia ha tenido costos enormes. Aunque la mayoría de países occidentales y de América Latina no ha reconocido la legitimidad del nuevo parlamento, el cual está integrado casi en su totalidad por personas leales al régimen de Maduro, tampoco se han adherido al argumento de la oposición según el cual la anterior asamblea, que contaba con la mayoría de la oposición, conserva su mandato. Su postura, un tanto ambigua, mina la pretensión de Guaidó de ser el “presidente interino” y, de hecho, la mayoría de los aliados de la oposición, incluyendo la Unión Europea y el Grupo de Lima (una alianza de los países del hemisferio occidental que respaldó la estrategia de “máxima presión” de EE. UU.) han dejado de catalogarlo como tal.

Los rivales de Maduro enfrentan ahora la urgente tarea de unificarse alrededor de una estrategia política más viable, reto que resulta aún más difícil debido a su creciente fraccionamiento. Desde su intento fallido por liderar un levantamiento militar en abril de 2019, Guaidó se ha enfrentado a crecientes críticas internas. Por un lado, es criticado por sectores más conciliadores que conciben la negociación con el gobierno como la mejor manera de restaurar la democracia y aliviar la crisis humanitaria. Por otro lado, también está siendo atacado por grupos más intransigentes que creen que la coerción por parte de potencias externas es la forma más confiable de alcanzar sus objetivos.

Los exiliados son más proclives a apoyar acciones extranjeras coercitivas contra el régimen, incluyendo sanciones económicas e incluso intervenciones militares.

Después de salir de Venezuela, los exiliados tienden a alinearse más con esta última categoría. Para los activistas que son forzados a salir del país, la experiencia es desorientadora y puede cambiar la forma en la que hablan de la crisis y de las políticas que defienden para resolverla. El análisis de la actividad de los líderes de la oposición en Twitter muestra que, después emigrar, los exiliados empiezan a publicar contenidos que difieren de aquellos publicados por los activistas que se quedan en el país. En comparación con sus homólogos domésticos, los exiliados tienden a criticar más radicalmente al gobierno de Maduro. También son más proclives a apoyar acciones extranjeras coercitivas contra el régimen, incluyendo sanciones económicas e incluso intervenciones militares. Por supuesto, hay muchas razones que explican esta tendencia, incluyendo la libertad que los exiliados han adquirido para expresar sus opiniones sin miedo a represalias. Pero la conclusión principal es que, como grupo, tienden a alejar a la oposición de la posibilidad de un acuerdo.

Este “efecto exilio” es relevante porque los exiliados pueden ser muy influyentes, tanto en su capacidad para insertar sus puntos de vista en los debates que ocurren en Venezuela como de configurar las políticas de los Estados receptores. Hacen cabildeo político frente a los gobiernos extranjeros y trabajan en la administración nacional paralela dirigida por Guaidó. Su creciente alcance e influencia política se asemejan, en cierta medida, a la diáspora de la oposición cubana en sus primeros años.

La tendencia de los exiliados a adoptar posiciones estrictamente antigubernamentales también puede tener consecuencias significativas porque, como ha argumentado Crisis Group en otras investigaciones, la salida a la crisis en Venezuela requiere un acuerdo. Esto sólo será posible si los líderes de la oposición y los países que los apoyan siguen el ejemplo de las voces conciliadoras de la coalición, en vez de las posiciones más agresivas que expresan algunos activistas exiliados.

Al momento de diseñar sus políticas, los líderes de la oposición y los gobiernos de los países receptores deberían ser conscientes de las tendencias de la comunidad de exiliados y considerar el espectro completo de perspectivas de los activistas venezolanos. Esto no significa que deban ignorar las importantes voces de los exiliados. No obstante, con el objetivo de diseñar una estrategia que pueda poner fin a la crisis del país, deberían esforzarse por buscar los aportes de activistas que trabajan directamente en terreno venezolano y que han soportado las consecuencias de la dura campaña de máxima presión. Mientras las políticas represivas de Maduro continúen, los exiliados venezolanos tendrán el derecho, la motivación y la capacidad de expresarse. Sin embargo, para encontrar una salida a la situación actual del país, también se debe escuchar a quienes se encuentran en la primera línea de la crisis y podrían estar más abiertos a negociar.

Caracas/Bogotá/Nueva York/Bruselas, 24 de febrero de 2021

Introducción

Los intentos del gobierno de Maduro y de la coalición opositora para negociar una solución mutuamente aceptable a la crisis política y humanitaria de Venezuela se estancaron en septiembre de 2019 y, a pesar de la reanudación limitada de los diálogos tras el inicio de la pandemia de COVID-19, han permanecido inactivos desde entonces[fn]Corina Pons y Mayela Armas, Exclusive: Venezuela socialists, opposition leaders begin secret talks amid pandemic”, Reuters, 21 de abril de 2020.Hide Footnote . Los diálogos formales entre el gobierno y la oposición iniciaron después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, orquestara protestas masivas a principios de 2019 como una apuesta por derrocar al gobierno, y luego del fracaso del levantamiento civil y militar ocurrido en abril del mismo año. Sin embargo, los diálogos duraron poco. Luego de la imposición de una nueva ronda de sanciones por parte de EE. UU en agosto, el gobierno de Maduro suspendió su participación en las negociaciones, y un mes más tarde la oposición las declaró como “agotadas”[fn]Crisis Group, Informe sobre América Latina y el Caribe N°79, Imaginando una resolución a la crisis venezolana, 11 de marzo de 2020.Hide Footnote .

Por el momento, Maduro ha superado la amenaza representada por Guaidó y continúa concentrando el poder. Luego de que el parlamento no lograra ponerse de acuerdo en 2020 sobre los nombramientos para el Consejo Nacional Electoral, la Corte Suprema, atestada de jueces pro-Maduro, realizó sus propios nombramientos. A través de éstas y otras medidas, Maduro aseguró el dominio de su gobierno sobre el sistema electoral. Apoyados por la UE, sectores de la oposición intentaron obtener mejoras en las condiciones de las elecciones legislativas para poder participar, incluyendo un retraso de los comicios para permitir el despliegue de una misión europea de observación electoral. Caracas desechó este planteamiento, lo que llevó a los principales partidos de la oposición a boicotear los comicios y preparó el terreno para una victoria aplastante del gobierno, con una participación electoral reportada del 31 por ciento[fn]Crisis Group, Informe sobre América Latina y el Caribe N°85, Elecciones en Venezuela: ¿Qué viene después de la barrida de Maduro?, 21 de diciembre de 2020; Alonso Moleiro y Francesco Manetto, “Maduro se hace con el control del Parlamento en Venezuela, con una abstención del 70%”, El País, 7 de diciembre de 2020; y “Venezuela: Declaración del Alto Representante, en nombre de la Unión Europea sobre las elecciones para la Asamblea Nacional”, Consejo de la Unión Europea, 7 de diciembre de 2020.Hide Footnote .

A menudo, la oposición venezolana ha estado dividida en cuanto a la estrategia para acabar con el dominio de Maduro. La victoria electoral de 2015 por parte de la coalición Mesa de Unidad Democrática (MUD) y la reivindicación de Guaidó como presidente en 2019 unieron temporalmente a los opositores. Pero en ambos casos, la oposición empezó a fraccionarse después de que las demostraciones masivas fracasaran en su intento por derrocar al gobierno o por conducir a la restauración de la democracia.

La corriente principal de la oposición enfrenta desafíos tanto de los sectores de línea dura como de los miembros más conciliadores, quienes difieren en cuanto al grado apropiado de involucramiento con el gobierno de Maduro. En 2017, los miembros más militantes de la oposición, entre ellos la exparlamentaria María Corina Machado y el exalcalde de Caracas en el exilio, Antonio Ledezma, conformaron el movimiento Soy Venezuela, que instó a los opositores a crear un gobierno de unidad paralelo y a no reconocer la legitimidad de Maduro[fn]Crisis Group, Informe sobre América Latina y el Caribe N°71, Fuego amigo: el caos de la oposición venezolana, 23 de noviembre de 2018. . Los miembros más conciliadores también se distanciaron de la corriente principal de la oposición en busca de un mayor involucramiento con el gobierno. Cuando Maduro convocó elecciones presidenciales anticipadas en mayo de 2018, la MUD decidió boicotearlas, pero Henri Falcón, líder del partido Avanzada Progresista, decidió participar. La Mesa de Diálogo Nacional ha buscado sus propias negociaciones con Maduro[fn]Presidente Nicolás Maduro sostiene encuentro con Mesa de Diálogo en Venezuela”, TeleSUR, 2 de marzo de 2020. .

Estos bloques difieren sobre las ventajas de negociar con el gobierno de Maduro, así como sobre el uso de políticas más agresivas para derrocarlo. El movimiento Soy Venezuela apoya abiertamente una intervención extranjera para derrocar a Maduro, promoviendo el nombramiento previo de un “gobierno en el exilio”[fn]Informe de Crisis Group, Fuego amigo: el caos de la oposición venezolana, op. cit.; y María Angélica Correa, “‘Capriles está con el régimen de Maduro’: María Corina Machado”, El Tiempo, 4 de septiembre de 2020. . En el otro bando se encuentran figuras como Henri Falcón, Henrique Capriles y Henry Ramos Allup, quienes, a pesar de sus diferencias, apoyan una vía no violenta para el cambio político. La postura del propio Guaidó ha fluctuado, ya que ha apoyado negociaciones de alto nivel, pero también ha afirmado que estaría dispuesto a respaldar una intervención liderada por EE. UU.[fn]Guaidó consideraría intervención militar de EEUU junto a militares venezolanos”, Radio Televisión Martí, 4 de mayo de 2019.Hide Footnote .

En los últimos meses, las divisiones entre los opositores de Maduro han sido particularmente graves. Los desacuerdos se intensificaron en el periodo previo a las elecciones legislativas de diciembre de 2020. Mientras que Guaidó apoyó el boicot, el excandidato presidencial, Capriles, instó a la oposición a negociar mejores condiciones para las elecciones, con la intención de “no dejar a la sociedad civil sin opciones”[fn]En un intento por conseguir condiciones electorales más favorables, Capriles negoció de manera secreta con el gobierno de Maduro y con apoyo de la UE, aunque sin obtener concesiones significativas. “Venezuela: Remarks by the High Representative/Vice-President Josep Borrell at the EP Plenary Debate on the EU Diplomatic Mission in Venezuela in View of Possible Elections”, Servicio Europeo de Acción Exterior, 7 de octubre de 2020; “Capriles y Guaidó: las elecciones parlamentarias provocan un cisma en el seno de la oposición de Venezuela”, BBC Mundo, 3 de septiembre de 2020.Hide Footnote . Esta fragmentación podría intensificarse tras las elecciones de diciembre. Esa votación ha hecho que la pretensión legal de Guaidó a la presidencia, y por lo tanto su liderazgo al interior de la oposición, sea más débil.

El gobierno de Maduro ha realizado esfuerzos concertados para debilitar y disolver la oposición política.

El gobierno de Maduro ha realizado esfuerzos concertados para debilitar y disolver la oposición política. Después de que Maduro asumió la presidencia en 2013, y especialmente después de las protestas masivas de 2016 y 2017, el gobierno recurrió constantemente al encarcelamiento y la intimidación para silenciar a los opositores. Muchos huyeron al extranjero, forzados por las amenazas de arresto o motivados por el deseo de expresar sus opiniones libremente sin temor a ser castigados. Esto ha dividido a la oposición físicamente, obligando a sus miembros a operar a través de múltiples fronteras, principalmente Colombia, España y EE. UU.[fn]Basado en datos de Crisis Group sobre los activistas de la oposición en el exilio. Otros países latinoamericanos como Ecuador y Perú albergan a un gran número de refugiados venezolanos, pero a menos figuras de la oposición reconocidas a nivel nacional.Hide Footnote .

La liberación periódica de políticos encarcelados por parte del gobierno equivale a poco más que un gesto, y ciertamente no constituye una señal de flexibilización de las políticas gubernamentales represivas que han conducido a tantas personas al exilio. Cuando Maduro anunció en septiembre de 2020 que indultaría a 110 opositores que se encontraban acusados, incluyendo miembros de la oposición encarcelados y en el exilio, los críticos sospecharon que pretendía amortiguar las críticas internacionales o persuadir a la oposición de participar en unas elecciones injustas[fn]Guaidó dice que Maduro ha indultado a opositores para ‘legitimar’ los próximos comicios”, El Diario, 1 de septiembre de 2020. Ver también “Conclusiones detalladas de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela”, Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, 15 de septiembre de 2020; y “Resultados de la investigación de las denuncias de posibles violaciones de los derechos humanos a la vida, la libertad y la integridad física y moral en la República Bolivariana de Venezuela”, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2 de julio de 2020.Hide Footnote . Sin embargo, según grupos de protección de derechos de los prisioneros, solo cincuenta de las personas indultadas habían sido acusadas de delitos políticos[fn]Scott Smith, “Washington says pardons by Venezuela’s Maduro are token acts”, Washington Post, 31 de agosto de 2020.Hide Footnote . Guaidó catalogó esta liberación de prisioneros como una estratagema: “Los liberan para tratar de legitimar las maniobras del momento … Es una trampa y no vamos a caer”[fn]Guaidó dice que Maduro ha indultado a opositores para ‘legitimar’ los próximos comicios”, El Diario, 1 de septiembre de 2020.Hide Footnote .

En consecuencia, el exilio se ha convertido en un aspecto central del escenario político venezolano. Uno de los opositores más abiertos de Maduro (y mentor político de Guaidó), Leopoldo López, huyó recientemente a España a pesar de haberse comprometido a no irse del país[fn]Antes de su detención en 2014, López anunció que se enfrentaba al exilio o a la detención. Prometió que “nunca se iría de Venezuela”. “Venezuela: Palabras de Leopoldo López desde la estatua de Martí”, PanAm Post, 19 de febrero de 2014.Hide Footnote . Tras la instalación de la nueva Asamblea Nacional dominada por los chavistas a principios de enero, más miembros de alto nivel del gobierno paralelo, posiblemente incluyendo al propio Guaidó, podrían elegir la misma opción.

Este informe analiza qué ocurre con las posturas de los exiliados venezolanos frente a la crisis de su país, y frente a cómo resolverla, después de huir al extranjero. Incluye un análisis de sus publicaciones en redes sociales a través de métodos cuantitativos que se explican más adelante. También se basa en entrevistas con figuras de la oposición dentro y fuera del país, diplomáticos y otros analistas reconocidos, así como en los escritos publicados por exiliados prominentes. El informe recoge años de investigación de Crisis Group sobre las dinámicas al interior de la oposición venezolana desde que inició el colapso socioeconómico del país y de que sus divisiones políticas se acentuaron.

Los efectos del exilio

Los miembros de la oposición venezolana en el exilio suelen mantenerse activos en la política, principalmente tratando de influir en las políticas de sus países receptores hacia el gobierno de Caracas. Muchos miembros del gabinete paralelo de Guaidó viven en el extranjero, y otros activistas dirigen embajadas paralelas en los países que lo reconocen como presidente interino[fn]Tras la instalación de la nueva Asamblea Nacional en enero de 2020, tanto el Grupo de Lima como la UE han optado por no catalogar a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, a pesar de que EE. UU., Canadá, Gran Bretaña y Colombia siguen reconociéndolo como tal. “La Unión Europea deja de reconocer a Juan Guaidó como ‘presidente interino’ de Venezuela”, France 24, 6 de enero de 2021; “EU, Lima Group Sour on Venezuela’s Guaidó”, Argus Media, 6 de enero de 2021.Hide Footnote . Los exiliados se reúnen continuamente con líderes de los países receptores, organizan mítines con la comunidad de la diáspora y ejercen cabildeo para promover políticas más duras contra el gobierno de Maduro[fn]Ver, por ejemplo, Arian Campo-Flores, “Venezuela’s opposition man in D.C. seeks to rally U.S. support”, Wall Street Journal, 15 de febrero de 2019.Hide Footnote .

See, for example, Arian Campo-Flores, “Venezuela’s opposition man in D.C. seeks to rally U.S. support”, The Wall Street Journal, 15 February 2019.Hide Footnote

La experiencia del exilio

Aunque muchas figuras de la oposición en Venezuela y en el extranjero mantienen posiciones de línea dura contra el gobierno de Maduro, existe una percepción generalizada de que los exiliados adoptan una postura más hostil después de abandonar el país[fn]Fernando Peinado, “Madrid, capital del exilio venezolano en Europa”, El País, 29 de enero de 2019; y Tim Padgett, “Venezuelan dictatorship means Venezuelan exiles must learn from Cuban exiles’ mistakes”, WLRN, 3 de agosto de 2017. Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020. “En cuanto a su primera pregunta, que indaga si la experiencia del exilio radicaliza a las personas y por qué, debo decir que sí”.Hide Footnote . Hay múltiples explicaciones posibles. El exilio puede ser desestabilizador a nivel psicológico y físico[fn]The Dehumanizing Experience of Exile”, Médicos sin Fronteras, 3 de agosto de 2018.Hide Footnote . Las familias suelen estar divididas. Un venezolano mencionó que ahora vive en Chile, su hija en Alemania, su hijastro en EE. UU. y su hermana en Honduras[fn]Lucas Goyret, “Psicólogo venezolano en el exilio: Es como si Pablo Escobar fuese el presidente”, La Patilla, 1 de septiembre de 2018.Hide Footnote . Las redes profesionales y personales deben ser reconstruidas, a pesar de que muchos venezolanos creen que volverán a su país algún día[fn]Tom Phillips, “Venezuelan exiles dream of returning home as they wait for Maduro’s fall”, The Guardian, 30 de abril de 2019. . Independientemente de los planes que uno tenga a futuro, huir de Venezuela puede tener un costo emocional y moldear las actitudes políticas. En un ensayo publicado en Caracas Chronicles, el exiliado venezolano Francisco Toro afirma: “El exilio es una experiencia emocionalmente devastadora. Eso es ampliamente conocido. Lo que no todo el mundo comprende es que también es una experiencia políticamente transformadora”[fn]Francisco Toro, “My name is Francisco, and I am a toxic exile”, Caracas Chronicles, 1 de octubre de 2020.Hide Footnote .

Por supuesto, hay otros factores que contribuyen a la forma en que los activistas exiliados expresan sus puntos de vista. El exilio ofrece una mayor libertad de expresión, permitiendo que los activistas den rienda suelta al antagonismo contra Maduro que antes habían tenido que reprimir. Incluso si no existen amenazas directas por parte del gobierno, los miembros de la oposición que viven en Venezuela pueden autocensurarse por miedo a represalias; estas limitaciones desaparecen cuando están en el extranjero[fn]Maren Williams, “In exile, Venezuelan cartoonist finds space to criticize government oppression”, Comic Book Legal Defense Fund, 9 de noviembre de 2016. . Un expolítico venezolano afirmó: “[Fuera de Venezuela], no hay un costo político de hacer o decir lo que sea”[fn]Crisis Group telephone interview, former Venezuelan exile, 1 October 2020.Hide Footnote .

Por el contrario, ser percibido como demasiado moderado en la diáspora, donde se valora la franqueza, puede acarrear costos sociales. Un político exiliado informó sobre un proceso de socialización en el que expresar públicamente opiniones de centro conduce a ser rechazado: “Expresar una idea un poco diferente, un poco más de centro, es casi inaceptable”[fn]Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020.Hide Footnote . De hecho, algunos miembros de la oposición denunciaron ser troleados en redes sociales, al ser tildados de chavistas por apoyar posturas más complacientes con el gobierno de Maduro[fn]Padgett, “Venezuelan dictatorship means Venezuelan exiles must learn from Cuban exiles’ mistakes”, op. cit.Hide Footnote . “Cuando ellos están en el exilio, especialmente en EE. UU.”, dijo un exfuncionario estadounidense, “están expuestos a nuestros propios sectores radicales … Creo que ellos empiezan a pensar que de alguna manera eso es normal. Esa se convierte en su tribu e identificación, y creo que, en cierto punto, no quieren decepcionar”[fn]Entrevista por correo electrónico de Crisis Group, exfuncionario de EE. UU., 28 de septiembre de 2020.Hide Footnote .

Crisis Group email interview, former U.S. official, 28 September 2020.Hide Footnote

Ser percibido como demasiado moderado en la diáspora puede acarrear costos sociales.

Los líderes exiliados también pueden desconectarse de las prioridades de aquellos que permanecen en el país. A medida que las condiciones cambian, con la consolidación de Maduro en el poder y el endurecimiento de la crisis humanitaria, los exiliados pueden dejar de tener un entendimiento informado y fundamentado de las estrategias que son políticamente viables y de sus posibles efectos en Venezuela[fn]Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020. “Uno pierde el sentido de realidad y, especialmente, de las posibilidades políticas”.Hide Footnote . Sobre todo, pueden ser menos conscientes del amplio descontento dentro de Venezuela hacia los políticos de todo el espectro ideológico. A pesar de las múltiples quejas de la población, la mayoría de los votantes parecen no considerar que la corriente principal de la oposición sea una alternativa más deseable que el gobierno: una encuesta de noviembre de 2020 mostró que más del 62 por ciento de los venezolanos no apoyan ni a Maduro ni a Guaidó[fn]Estos votantes son conocidos como los “ni-ni” (los no alineados). “Encuesta de Datanálisis Aseguró que más del 62% de los venezolanos no está ni con Guaidó ni con Maduro”, Contrapunto, 23 de noviembre de 2020.Hide Footnote . En palabras de Toro, “El país que uno recuerda, que uno conoció, permanece congelado en el tiempo … El país real continúa evolucionando y, en casi en todos los sentidos, deteriorándose”[fn]Toro, “My name is Francisco, and I am a toxic exile”, op. cit.Hide Footnote .

El caso cubano: ¿modelo o advertencia?

A medida que la diáspora venezolana crece y se fortalece políticamente, los miembros de la oposición adoptan posturas diferentes sobre si la diáspora cubana, firmemente asentada en EE. UU., es un modelo o una advertencia.

Aquellos que la conciben como un modelo suelen citar el enorme impacto que los cubano-estadounidenses han tenido en la definición de la política frente a la isla[fn]David Noriega, “Miami’s Venezuelans are starting to drive U.S. policy like their Cuban neighbors”, Buzzfeed, 25 de mayo de 2014.Hide Footnote . Al estar concentrada en el estado electoralmente oscilante de Florida, durante mucho tiempo la diáspora cubana ha ejercido una influencia desmedida a la hora de garantizar que Washington siga implementando su estrategia de aislar a La Habana[fn]Los cubano-estadounidenses abogaron por un endurecimiento de las restricciones migratorias durante el gobierno de George W. Bush, quien accedió en parte porque era muy consciente del peso electoral de este grupo en Florida. Como afirmó el exjefe de gabinete del presidente, Karl Rove, “Cuando la gente me pregunta sobre Cuba, pienso en tres cosas: Florida, Florida, Florida”. Lisandro Pérez, “Cuban Americans and U.S. Cuba Policy”, en Josh Dewind y Renata Segura (eds.), Diaspora Lobbies and the U.S. Government: Convergence and Divergence in Making Foreign Policy (Nueva York, 2014).Hide Footnote . Estas políticas incluyen restricciones de viaje y sanciones económicas, que se flexibilizaron parcialmente cuando el gobierno de Obama intentó normalizar las relaciones con Cuba[fn]US-Cuba Relations”, Consejo de Relaciones Exteriores, 2 de febrero de 2021; Christopher Marquis, “Bush plans to tighten sanctions on Cuba, not ease them”, The New York Times, 15 de mayo de 2002; y Peter Baker, “U.S. to restore full relations with Cuba, erasing a last trace of Cold War hostility”, The New York Times, 17 de diciembre de 2014.Hide Footnote . La influencia de la diáspora creció durante la presidencia de Donald Trump, quien nombró a figuras políticas floridanas y cubano-estadounidenses en cargos clave para la política latinoamericana[fn]Ed Augustin, “‘Playing a card’: how Trump used Cuba to gain points in Florida”, Miami New Times, 9 de octubre de 2020. El New York Times denominó a Marco Rubio, senador de Florida y republicano de ascendencia cubana, como el “verdadero secretario de Estado para América Latina”. Peter Baker y Edward Wong, “On Venezuela, Rubio assumes U.S. role of ouster in chief”, The New York Times, 26 de enero de 2019. Trump posicionó a varios aliados de Rubio en cargos clave, incluyendo a Mauricio Claver-Carone como director de Asuntos del hemisferio occidental en el Consejo Nacional de Seguridad (y posteriormente presidente del Banco Interamericano de Desarrollo). El cubano-estadounidense John Barsa dirigió la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, y el exlegislador estatal cubano-estadounidense Carlos Trujillo se desempeñó como representante de EE. UU. ante la Organización de Estados Americanos. Ver también Sabrina Rodríguez, “How Marco Rubio runs Trump’s Latin America policy”, Politico, 3 de agosto de 2020.Hide Footnote . Trump también revirtió una serie de políticas de Obama, al endurecer significativamente las restricciones y sanciones migratorias y al designar nuevamente a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo[fn]Mark P. Sullivan, “Cuba: President Trump partially rolls back Obama engagement policy”, Congressional Research Service Insight, 21 de junio de 2017; y Darlene Superville, “Trump tightens Cuba sanctions as he woos Cuban-American vote”, AP, 23 de septiembre de 2020.Hide Footnote .

Otros venezolanos ven la experiencia de Cuba con cautela. Creen que los exiliados de línea dura han promovido políticas que han terminado perjudicando a los cubanos que viven al interior del país y argumentan que el embargo de décadas es la causa (al menos parcialmente) de los altos niveles de pobreza en Cuba, además de haber demostrado ser ineficaz para lograr un cambio de régimen[fn]Hellen Yaffe, “Cuba is poor, but who is to blame – Castro or 50 years of the US blockade?”, The Conversation, 2 de diciembre de 2016; y Nicholas Kristoff, “The embargo on Cuba failed. Let’s move on”, The New York Times, 23 de enero de 2019. . Si bien estas políticas todavía son populares entre la diáspora cubana, muchos en la oposición interna de la isla tienen una postura distinta[fn]Chris Girard y Guillermo J. Grenier, “Insulating an Ideology: The Enclave Effect on South Florida’s Cuban Americans”, Hispanic Journal of Behavioral Sciences, vol. 30, no. 4 (2008), p. 530. S.A. Anddy, “Cuban opposition still divided over US détente”, Institute for War and Peace Reporting, 19 de marzo de 2016.Hide Footnote .

Para los miembros más conciliadores de la oposición venezolana, la perspectiva de que su propia diáspora se asemeje más a los cubanos de Florida, apoyando políticas de aislamiento de largo plazo para presionar a Maduro, incluso si éstas perjudican a los venezolanos del común, genera preocupación[fn]Un expolítico exiliado señaló: “Yo estuve en Miami. Es muy tóxico desde el punto de vista político de la comunidad de exiliados cubanos, porque llevan más de 60 años intentando recuperar su país. Es una frustración enorme”. Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020.Hide Footnote . En su recuento de la experiencia del exilio venezolano, Toro se refiere a los defensores de tales políticas (incluyéndose a él mismo) como “exiliados tóxicos”, definidos como “alguien que, distorsionado por el trauma del exilio, adopta posiciones políticas perjudiciales para las personas que permanecen en el país”[fn]Toro, “My name is Francisco, and I am a toxic exile”, op. cit.Hide Footnote . Una periodista advirtió que veía entre los exiliados venezolanos el mismo “hechizo colectivo e ilusión conspirativa que afecta a los [exiliados cubanos]”[fn]Tuit por Catalina Lobo-Guerrero, @clobo_guerrero, 8:02 p. m., 6 de octubre de 2020. La misma preocupación ha sido planteada por varios comentaristas. “Los trolls cazadores de brujas del exilio venezolano buscan eliminar cualquier duda de que se han convertido en trolls cazadores de brujas del exilio cubano”. Padgett, op. cit.Hide Footnote .

La actividad de los exiliados en redes sociales

Para comprobar y comprender si los líderes de la oposición adoptan posiciones más intransigentes fuera del país, Crisis Group realizó un estudio en el que se comparó la actividad de un grupo de figuras prominentes de la oposición venezolana en el exilio con la de los líderes de oposición que aún permanecen en Venezuela.

Definiciones, salvedades y métodos

Para estudiar cómo influye el exilio en el discurso online de los activistas venezolanos, en primer lugar, Crisis Group identificó a 357 miembros de la élite opositora con cuentas activas en Twitter[fn]Para consultar más métodos y resultados estadísticos, ver Jane Esberg y Alexandra Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, Stanford Immigration Policy Lab Working Paper, 2021.Hide Footnote . Aproximadamente dos tercios de ellos son políticos, ya sea alcaldes o miembros de la Asamblea Nacional, mientras que el resto son activistas que no han tenido cargos públicos, periodistas y jueces. 94 de estos 357 miembros se exiliaron en algún momento entre enero de 2013 y mayo de 2020. De esos 94, 86 dejaron el país después de que Maduro asumió el poder en abril de 2013[fn]Se utilizó información en línea de sitios de noticias, redes sociales y bosquejos biográficos para construir datos sobre si los activistas se exiliaron, cuándo y dónde. Si no se podía determinar la fecha exacta del exilio, se usó la fecha del primer artículo de prensa que mencionaba que un activista vivía en el extranjero.Hide Footnote . El estudio analizó más de cinco millones de tuits de los 357 miembros de la oposición desde el 1 de enero de 2013 (poco antes de que Maduro asumiera el cargo) hasta el 31 de mayo de 2020[fn]Los datos fueron recolectados a través de la plataforma Historical PowerTrack API de Twitter, que permite descargar los tuits como datos.Hide Footnote . Al combinarse con información recogida a mano sobre el momento del exilio, esta fuente novedosa de datos permite entender cómo la retórica de la oposición se correlaciona con la salida del país.

El estudio entiende de manera amplia el término “exilio”. En su sentido más estricto, el término describe a personas que tienen legalmente prohibido estar en su país de origen. Esa definición no se ajusta al caso venezolano, donde el código penal no contempla la expulsión y exclusión formal, y donde los líderes de la oposición suelen huir y permanecer en el extranjero debido a la persecución política, mas no porque la ley así lo exija. Por ejemplo, el gobierno despojó al legislador Winston Flores de su inmunidad parlamentaria, dejándolo expuesto a un juicio por traición por su presunta participación en el levantamiento de abril de 2019. Debido a esto, el legislador decidió huir, pero no tiene prohibiciones legales para retornar al país[fn]Para confundir aún más la definición, los medios de comunicación a menudo emplean el término “exiliados” para referirse a toda la diáspora, incluida la mayoría que ha abandonado el país por motivos económicos.Hide Footnote .

En consecuencia, este estudio concibe como “exiliados” a los líderes políticos y activistas que abandonaron el país debido a las amenazas de persecución, y considera que el término aplica a todos los 94 venezolanos que viven en el extranjero cuyas actividades se analizaron en el estudio. El supuesto subyacente es que, debido a su condición de élite, estas 94 personas probablemente huyeron debido a su situación precaria en el país (mas no, por ejemplo, en busca de oportunidades laborales). Los datos del estudio confirman este supuesto: más del 90 por ciento de las personas que hacen parte del estudio parece haber huido de la persecución política, la detención o las amenazas de violencia, o dejaron el país por razones políticas no especificadas. Cuatro de ellas parecen haberse ido voluntariamente, y otras cinco no han proporcionado ninguna explicación pública.

Los datos utilizados aquí son incompletos en el sentido de que reflejan una muestra pequeña de la oposición. Esta muestra cubre la mayor parte de la élite opositora: incluye a todos los diputados de la oposición, en el país y en exilio, que hicieron parte de la Asamblea Nacional entre 2000 y 2020; a alcaldes de la oposición elegidos entre 2013 y 2020; y a activistas no electos y periodistas reconocidos públicamente como opositores del gobierno en menciones y listas de activistas en internet (identificados mediante búsquedas en Google)[fn]Se incluye el grupo más amplio posible de diputados de la Asamblea Nacional porque tienden a ser prominentes a nivel nacional y a seguir siendo políticamente activos incluso después de abandonar la legislatura, mientras que los alcaldes suelen iniciar su carrera política más temprano. Los resultados son cualitativamente similares si solo se considera a los políticos elegidos después de 2010.Hide Footnote . No obstante, al enfocarse en las élites políticas, probablemente pase por alto una serie de opositores, y en particular subrepresente a los organizadores locales en favor de los activistas nacionales. Los resultados tampoco capturan el impacto del exilio en los venezolanos que huyeron y no pertenecen a la élite, a pesar de que constituyen la gran mayoría de la diáspora.

La importancia de Twitter

Twitter es ampliamente usado en Venezuela. Al 2019, aproximadamente 21 por ciento de los venezolanos usaba esta plataforma, lo que es más o menos similar a la proporción de ciudadanos estadounidenses que posee cuentas en dicha red social[fn]Alfredo Jose Morales et al., “Measuring Political Polarization: Twitter Shows Two Sides of Venezuela”, Chaos: An Interdisciplinary Journal of Nonlinear Science, vol. 25, no. 3 (2015).Hide Footnote . En 2014, un estudio situó al país en el cuarto lugar en términos del nivel de penetración de Twitter[fn]The Netherlands ranks #1 worldwide in penetration for Twitter and Linkedin”, Comscore, 26 de abril de 2011.Hide Footnote . En promedio, los usuarios de redes sociales en Venezuela son más jóvenes y más educados que la población en general, lo que coincide con patrones globales más amplios[fn]Laura Silver et al., “Use of smartphones and social media is common across most emerging economies”, Pew Research Center, 7 de marzo de 2019.Hide Footnote . Como muestra de su importancia en Venezuela, el gobierno ha intentado promover hashtags solidarios en la plataforma y, al parecer, ha pagado a simpatizantes para publicar tuits y ha utilizado bots[fn]New Accounts, Old Tricks: Pro-Maduro Regime Propaganda on Twitter”, Atlantic Council, Digital Forensic Research Lab, 22 de julio de 2020.Hide Footnote .

Twitter es fundamental para la oposición. Desde 2014, el gobierno ha reforzado las restricciones sobre la información. La mayoría de noticias proviene de emisoras de radio y televisión estatales y el gobierno ha limitado el cubrimiento de los medios independientes[fn]Ciara Nugent, “‘Venezuelans are starving for information’: The battle to get news in a country in chaos”, Time, 16 de abril de 2019. . Las redes sociales ofrecen un canal de comunicación directo entre las figuras políticas y el público en general, permitiéndoles eludir los medios de comunicación estatales[fn]Kevin Munger et al., “Elites Tweet to Get Feet off the Streets: Measuring Regime Social Media Strategies during Protest”, Political Science Research and Methods vol. 7, no. 4 (2019). . En un video publicado después de su liberación, el líder del movimiento Voluntad Popular, Leopoldo López, instó a los venezolanos a “convertirse en su propio medio de comunicación”[fn]Uri Friedman, “Why Venezuela’s revolution will be tweeted”, The Atlantic, 19 de febrero de 2014.Hide Footnote . La importancia de Twitter para la organización de la oposición se evidencia en los bloqueos que ejerce el gobierno chavista en días en que se planean protestas[fn]Twitter, Facebook and Instagram restricted in Venezuela on day of planned protests”, Netblocks, 16 de noviembre de 2019.Hide Footnote .

Los exiliados dependen aún más de Twitter que los miembros de la oposición nacional como medio de comunicación con la población venezolana.

Las redes sociales son un medio de comunicación importante para los exiliados y al mismo tiempo un barómetro de su retórica política. Debido a que no están en el país, los exiliados dependen aún más de Twitter que los miembros de la oposición nacional como medio de comunicación con la población venezolana. Los exiliados también suelen tener un mayor alcance en Twitter que los activistas al interior del país, con un promedio de casi el doble de seguidores[fn]Con base en datos de la plataforma Historical PowerTrack API de Twitter. Friedman, “Why Venezuela’s revolution will be tweeted”, op. cit.Hide Footnote . Dadas las limitaciones de los medios tradicionales, Twitter y Facebook son las formas más directas de difundir opiniones en Venezuela desde el extranjero. Adicionalmente, Twitter ofrece un registro continuo de las declaraciones públicas de líderes de la oposición.

Dicho esto, lo que el registro puede mostrar es limitado, ya que revela cómo cambia el contenido de los tuits publicados por los activistas, pero no especifica si (o de qué manera) sus preferencias políticas reales o comportamiento por fuera de las redes sociales están siendo influenciados. Es cierto que las entrevistas con figuras de la oposición y expertos sugieren que los cambios de opinión en Twitter por parte de los exiliados se correlacionan de manera general con cambios reales de actitud al abandonar el país. Pero los datos solo contemplan la modificación de la retórica.

Cambio en el tono y contenido

El estudio de Crisis Group se concentra en dos categorías de los tuits de exiliados venezolanos que demuestran un cambio en el tono y contenido a lo largo del tiempo.

La primera categoría incluye tuits que transmiten críticas severas y que podrían ser interpretadas como un desafío directo o implícito a la pretensión de autoridad legal y moral del gobierno de Maduro. Si bien estas críticas suelen estar fundamentadas en la verdad, parecen estar orientadas a deslegitimar el gobierno y a menudo son especialmente incisivas.

Con base en esta conceptualización de las críticas severas al gobierno, el estudio se enfocó en tuits que mencionaron uno o más de los siguientes tres temas. En primer lugar, se encuentran las acusaciones de que el gobierno está involucrado en el tráfico de drogas a través del Cartel de los Soles[fn]El Departamento de Estado de EE. UU acusó a Maduro de estos cargos. “Nicolás Maduro Moros and 14 Current and Former Venezuelan Officials Charged with Narco-terrorism, Corruption, Drug Trafficking and Other Criminal Charges”, comunicado de prensa, Departamento de Estado de EE. UU., 26 de marzo de 2020.Hide Footnote , presuntamente dirigido por los militares. En segundo lugar, están las acusaciones de fascismo o despotismo. En tercer lugar, finalmente, se identifican acusaciones de que el gobierno ha solicitado la intervención de Rusia o Cuba para fortalecerse, a través de presencia militar o apoyo económico[fn]Ver, por ejemplo, Rolando Cartaya, “Tropas de Cuba, Rusia, y China en frontera colombo-venezolana motivaron advertencias de EEUU”, Radio Televisión Martí, 6 de octubre de 2018.Hide Footnote . El estudio se enfocó en estas líneas de crítica no porque sean imprecisas o injustas, sino porque se ubican en el extremo más agudo del espectro de retórica política que suele usarse frente al gobierno de Maduro.

El grupo de investigación de Crisis Group desarrolló una lista de palabras que hacían referencia a estos temas[fn]Si un tuit contenía uno de los términos en un diccionario temático, se clasificaba como relevante para una de las categorías. Para más detalle sobre los métodos utilizados para construir los diccionarios, ver Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit. Aunque estos métodos de clasificación pueden generar algunos falsos resultados positivos, en una auditoría de 500 tuits clasificados como críticas, 93 por ciento fue catalogado como relevante.Hide Footnote . Si alguna de estas palabras aparecía en un tuit, el mensaje se clasificaba como crítica severa. Con base en esta metodología, aproximadamente 8 por ciento de los tuits analizados por Crisis Group se clasificó como crítica severa al gobierno.

La siguiente es una muestra aleatoria de tuits que entran en esta primera categoría:

  • Queremos señalar que no reconocemos ninguna medida emanada de un régimen usurpador, ilegal, ilegítimo e inconstitucional; que está señalado y sancionado por las democracias más importantes del mundo. #LosCorruptosEstánEnMiraflores[fn]Miraflores es el nombre del palacio presidencial en Venezuela.Hide Footnote .
     
  • 198 años de la Batalla de Carabobo los venezolanos volvemos a luchar por recuperar nuestra autonomía. Ayer eran españoles hoy son cubanos, iraníes, guerrilleros, narcotraficantes los que se apoderan de Venezuela. #BatallaPorLaLibertad[fn]La Batalla de Carabobo de 1821 fue la batalla decisiva en la lucha independentista de Venezuela contra los españoles, dirigida por Simón Bolívar.Hide Footnote .

La segunda categoría de tuits considerada por el estudio incluye aquellos que justifican una acción extranjera agresiva para presionar o derrocar al gobierno, que van desde sanciones económicas hasta la intervención militar[fn]Como ejemplos de esta retórica, ver María Angélica Correa, “‘Capriles está con el régimen de Maduro’, María Corina Machado”, El Tiempo, 4 de septiembre de 2020; y “#Comunicado María Corina, Ledezma, Arria, Calderón Berti, Aguiar, Aristeguieta Grameko y Carlos Ortega piden acción internacional que le devuelva la paz a Venezuela”, sitio web de Diego Arria, 18 de junio de 2020. Por ejemplo, María Corina Machado respaldó la idea de una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela que, entre otras medidas, incluía sanciones, bloqueos y una “operación de paz” multilateral para derrocar a Maduro. “María Corina propone el despliegue urgente de una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela”, Vente Venezuela, 8 de junio 2020.Hide Footnote . Los tuits fueron clasificados de la misma manera que en la categoría de críticas severas, es decir, identificando si un conjunto de palabras clave estaba presente[fn]Los datos de esta categoría incluyen todos los tuits que hacen referencia a una acción extranjera agresiva, lo que significa que algunos tuits pueden incluir una discusión crítica de dichas políticas. Sin embargo, en la práctica, una prueba de la orientación positiva o negativa de cada tuit demostró que el apoyo a la acción extranjera agresiva era mucho más común que la oposición a esas políticas: 35 por ciento de los mensajes sobre sanciones y 58 por ciento sobre la intervención militar se refieren a esas políticas de manera positiva, comparados con 14 por ciento y 3 por ciento que las discuten de forma negativa, respectivamente. El resto eran indeterminados para efectos de esta prueba. (Esto no significa que carecían de orientación; sin embargo, la prueba no pudo determinarlo). La brecha considerable entre los tuits de orientación positiva y negativa demuestra que los resultados discutidos a continuación están motivados por el aumento de las referencias positivas (no negativas) a la acción extranjera agresiva. Para una discusión sobre la clasificación de los métodos utilizados y para consultar los resultados de un análisis estadístico adicional que solo incluye tuits con tendencia positiva sobre el tema, ver Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit.Hide Footnote . La siguiente es una muestra aleatoria de tuits que entran en esta segunda categoría:

  • La misma dictadura reconoce que sanciones no impiden a #Venezuela obtener alimentos, medicinas, ni insumos médicos. Lo hemos dicho claramente: sanciones son contra régimen de Maduro y sus funcionarios por corruptos, narcotraficantes y violadores de #DDHH.
     
  • Le apostamos a la apertura de un canal humanitario a través de una intervención humanitaria de una coalición de países a favor de salvar a la población.
     
  • El registro que muestra que millones de venezolanos a lo largo del país asistieron a la marcha de enero 23 sirve como un argumento en favor de la intervención militar para la comunidad internacional, las Naciones Unidas y la OEA[fn]Este tuit hace referencia a las protestas contra el gobierno del 23 de enero de 2019.Hide Footnote .
¿Cómo afecta el exilio al contenido?

El estudio de Crisis Group sobre los tuits de la oposición (que incluye tuits publicados por todos los 357 miembros del estudio, 94 fuera y 263 dentro del país, entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de mayo de 2020) muestra que tanto las críticas severas como la defensa de políticas agresivas por parte de otros países aumentaron con el tiempo para toda la población, pero que lo hicieron más rápidamente entre los exiliados.

El Gráfico 1 representa toda la comunidad opositora estudiada por Crisis Group (esto es, activistas tanto dentro como fuera de Venezuela) y muestra, como es lógico, que el uso de retórica incisiva aumentó a medida que la crisis humanitaria y política en Venezuela se profundizó[fn]El incremento fue más rápido entre los exiliados, como se discute más adelante y se demuestra en el análisis estadístico de Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit.Hide Footnote . Esta retórica tendió a incrementarse de manera más marcada durante eventos políticos importantes, como las protestas masivas de 2014 y 2017[fn]Sobre estas protestas, ver Informe de Crisis Group sobre América Latina y el Caribe N°30, Venezuela: punto de quiebre, 21 de mayo de 2014; e Informe de Crisis Group sobre América Latina y el Caribe N°36, Poder sin el pueblo: evitando el colapso de Venezuela, 19 de junio de 2017.Hide Footnote .

El Gráfico 1 también demuestra que las referencias por parte de este grupo general a la acción extranjera en contra del gobierno venezolano (esto es, sanciones o intervención militar) también aumentaron, con picos después de la elección de Trump a finales de 2016 y durante la crisis de 2019 en la que Guaidó se autoproclamó como presidente (panel derecho). El número de tuits de los miembros de la oposición en esta segunda categoría, acción extranjera agresiva, es relativamente bajo, representando menos del 1 por ciento del total de tuits. Aun así, los tuits en esta segunda categoría representan aproximadamente 35 000 publicaciones durante el periodo analizado, y las referencias a estos temas se han hecho más frecuentes con el tiempo[fn]Basado en la clasificación de tuits descrita en Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit.Hide Footnote .

Gráfico 1: Porcentaje de tuits relacionados con temas claves entre todos los activistas, 1 de enero de 2013-31 de mayo de 2020

Descripción de los datos: la crítica severa a Maduro (izquierda) y las referencias a sanciones o intervención militar (derecha) se incrementan a lo largo del tiempo entre todos los activistas, particularmente alrededor de eventos políticos importantes. Fuente: plataforma Historical PowerTrack API de Twitter. CRISIS GROUP / JE / CB-G.

A continuación, el Gráfico 2 se concentra en la experiencia del exilio e ilustra cómo dos exiliados específicos modificaron su retórica después de salir de Venezuela. Ya que los datos están al nivel del usuario individual, estos gráficos muestran el porcentaje de tuits por mes de los exiliados, relacionados con los dos temas monitoreados. Los gráficos ejemplifican los efectos discutidos en este informe. Como se observa en el gráfico de la izquierda, después de escapar de la cárcel en 2018, este político tuvo el doble de probabilidad de tuitear críticas duras contra el gobierno. En el panel de la derecha, otro político rara vez hablaba sobre sanciones e intervención militar antes de huir del país en 2017; sin embargo, poco tiempo después, empezó a tuitear frecuentemente sobre políticas agresivas por parte de terceros. Por supuesto, estas son solo dos muestras y los efectos varían entre los usuarios. Pero estos ejemplos demuestran dos casos claros de personas que cambiaron su comportamiento luego de salir del país.

Gráfico 2: Ejemplo de historias de tuits de exiliados, 1 de enero de 2013 a 31 de mayo de 2020

Descripción de datos: Después de dejar el país, dos exiliados tomados como ejemplo son más propensos a realizar tuits de crítica severa a Maduro (izquierda) o referirse a acciones extranjeras agresivas (derecha). Fuente: plataforma Historical PowerTrack API de Twitter. CRISIS GROUP / JE / CB-G.

Más allá del hecho de que estas dos personas no representan a todos los exiliados, los datos deberían considerarse con cierta reserva. En primer lugar, los cambios políticos más amplios y la profundización de la crisis han contribuido a endurecer la retórica de la oposición, como se ilustra en el Gráfico 1. En general, independientemente de si han abandonado el país o no, las figuras de la oposición han tendido a expresarse en términos más fuertes a medida que la situación de Venezuela empeora: de hecho, una de las políticas de oposición más directa, María Corina Machado, todavía vive en Venezuela.

En segundo lugar, el momento del exilio también puede contribuir a cambiar la retórica. Es más probable que el exilio ocurra después de periodos intensos de agitación, por ejemplo, después de la crisis presidencial de 2019 cuando el régimen retiró la inmunidad política a varios legisladores[fn]Jorge Rueda, “Venezuela: Retiraran inmunidad a más diputados”, Associated Press, 22 de mayo de 2019.Hide Footnote . Por lo tanto, el hecho de que algunas personas se vuelvan más incisivas en sus críticas públicas cuando están en el extranjero puede estar en función del momento en que dejaron el país.

No obstante, el Gráfico 3 aborda estas consideraciones al comparar los cambios en la retórica utilizada por los exiliados y por las personas que se quedan en el país. Se basa en los datos agregados de todos los 94 exiliados y las 263 personas que se quedaron en el país, en donde el mes 0 representa el momento de salida de los exiliados. Desde los seis meses antes del exilio, el gráfico muestra la diferencia en el tiempo entre la frecuencia con la que los exiliados y los activistas que permanecen en el país critican al régimen o hacen referencia a una acción extranjera agresiva[fn]Para cada exiliado en los seis meses siguientes a su salida del país, el porcentaje de tuits sobre el tema por parte de activistas que residen en el país en un mes se restó del porcentaje de tuits del exiliado en el mismo mes. Posteriormente, este resultado se promedió en todos los exiliados para el periodo inmediatamente anterior y posterior al exilio. Para un análisis estadístico diseñado con el fin de ahondar en estas preocupaciones, ver Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit.Hide Footnote .

Visto desde esta óptica, el Gráfico 3 muestra un incremento sostenido de la actividad en Twitter por parte de los exiliados en cuanto a la publicación de críticas incisivas (panel superior) y referencias a acciones extranjeras agresivas (panel inferior) desde el momento en que inició el exilio, en relación con los miembros de la oposición que se quedaron en el país. El gráfico muestra que, antes de emigrar, las figuras de oposición que posteriormente se exiliaron tenían dos puntos porcentuales más de probabilidad de usar retórica incisiva que otras figuras de la oposición que se quedaron en el país. Sin embargo, después de abandonar Venezuela, esta diferencia se duplicó, aproximadamente[fn]Esberg y Siegel, “How Exile Shapes Online Opposition: Evidence from Venezuela”, op. cit.Hide Footnote . Se observan incrementos similares en tuits sobre intervención y sanciones externas[fn]El exilio no tiene ningún efecto sobre el número de tuits, lo que implica que las figuras de oposición tienen una tasa de publicación bastante constante antes y después de salir de Venezuela.Hide Footnote .

Gráfico 3: La retórica antes y después del exilio, en relación con activistas que se quedaron en el país

Descripción de datos: en relación con los activistas que se quedan en el país, los exiliados son más propensos a enviar tuits de crítica severa a Maduro (izquierda) y referirse a sanciones o intervenciones militares (derecha) después de dejar Venezuela. Fuente: plataforma Historical PowerTrack API de Twitter. CRISIS GROUP / JE / CB-G.

Un último punto sobre el estudio: además de identificar un incremento de los tuits con críticas severas y recomendaciones de políticas agresivas, el estudio también encontró una disminución de la concentración en ciertos asuntos prácticos internos por parte de los exiliados. Específicamente, después de dejar el país, los activistas de la oposición tienen 50 por ciento menos de probabilidad de criticar la incapacidad del gobierno para proporcionar servicios públicos, refiriéndose a la escasez de gas, los apagones y la falta de comida, en relación con los activistas que permanecen en el país[fn]Ibíd.Hide Footnote . Por el contrario, tienden a enfocarse en críticas más generales relacionadas con la legitimidad del gobierno y cómo imponerle costos.

 
Ejerciendo influencia en el país y en el extranjero

Cuando los activistas abandonan el país, su influencia suele aumentar. Además de seguir interviniendo en las discusiones en Venezuela, también pueden desarrollar la capacidad de moldear la política en los países en que se reubican.

A pesar de vivir en el extranjero, las opiniones de los exiliados son discutidas y difundidas en Venezuela. El contenido mediático producido en el exterior en el que aparecen los exiliados llega al país y tiene una influencia significativa[fn]Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020. “Exiliados como los que están en Miami tienen una gran influencia debido a su capacidad mediática”. Por ejemplo, un tuit de Antonio Ledezma discutiendo la intervención militar fue compartido 8600 veces y recibió 8300 “me gusta” por parte de personas en Venezuela y en el extranjero.Hide Footnote . Los mensajes de los exiliados también son transmitidos en redes sociales. De acuerdo a una encuesta realizada en 2014, el 74 por ciento de los venezolanos se enteró de las creencias políticas de otros a través de Twitter, siendo el nivel más alto de los veintidós países encuestados[fn]Friedman, “Why Venezuela’s revolution will be tweeted”, op. cit.Hide Footnote . Como afirmó un político exiliado, hay “fenómenos de Twitter … que tratan de condicionar, a menudo con éxito, la política local”[fn]Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020. . Generalmente se trata de activistas y expertos cuyas opiniones se difunden en Venezuela y moldean el debate sobre Maduro y las opciones políticas disponibles.

Las posturas más duras de los exiliados afectan la política local al exacerbar las divisiones entre los políticos de la oposición, específicamente entre activistas en el extranjero y al interior del país.

Las posturas más duras de los exiliados afectan la política local al exacerbar las divisiones entre los políticos de la oposición, específicamente entre activistas en el extranjero y al interior del país. “Lo que es posible en Miami no es posible en Venezuela”, explicó el político exiliado, añadiendo que el desarrollo de posturas más duras en el extranjero “hace mucho daño a la política local”[fn]Entrevista telefónica de Crisis Group, antiguo exiliado venezolano, 1 de octubre de 2020. .

Aunque no siempre tienen éxito, los exiliados juegan un papel muy visible tratando de incidir para promover cambios en la política de otros países hacia Venezuela. Muchos exiliados hacen parte del gabinete paralelo de Guaidó, mientras que otros dirigen embajadas paralelas en países que lo reconocen como el presidente legítimo. Por ejemplo, el político exiliado Carlos Vecchio dirige la embajada de la oposición en EE. UU. y, desde esa posición, discutió la política hacia Venezuela tanto con el ex vicepresidente Mike Pence, cuando estaba en el cargo, como con legisladores[fn]Alex Daugherty, “A Venezuelan is top diplomat for Guaidó’s government in the US”, The Miami Herald, 8 de febrero de 2019. . Vecchio ha apoyado las sanciones abiertamente y ha promovido activamente la intervención militar en Venezuela[fn]Ver Uri Friedman, “In Washington, the Venezuelan opposition has already won”, The Atlantic, 19 de junio de 2019; Luc Cohen, “Venezuela bypassing U.S. sanctions through Europe, opposition envoy says”, Reuters, 24 de septiembre de 2019; y “Venezuela: opposition leader Guaidó asks US military for ‘strategic planning’ help”, The Guardian, 13 de mayo de 2019.Hide Footnote . El exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, ha promovido constantemente la intervención humanitaria en el país. Así mismo, ha participado activamente tratando de definir la política de España hacia Venezuela, donde el debate político sobre el tema ha sido álgido[fn]Exiliados venezolanos en España instan a Pedro Sánchez a rechazar la convocatoria a parlamentarias”, El Nacional, 18 de septiembre de 2020.Hide Footnote . Mientras tanto, los exiliados de la oposición en Bogotá han mantenido fuertes vínculos con el partido de gobierno y la administración de Iván Duque, así como con la Unidad de Asuntos de Venezuela de la Embajada de EE. UU., que ha reemplazado el puesto de avanzada diplomático en Caracas[fn]Ethan Bronner y Ezra Fieser, “Mercenaries, spies and double agents gather en masse in Bogotá”, Bloomeberg, 16 de abril de 2019. .

Los venezolanos que viven en EE. UU. también representan un bloque de votantes significativo en la populosa Florida, un estado clave para definir el colegio electoral de EE. UU. y en donde también reside la mayoría de la diáspora cubana[fn]Hide Footnote . En los últimos años, la diáspora ha desempeñado un papel importante definiendo las actitudes y políticas de EE. UU. hacia Venezuela, aunque la transición al gobierno de Biden puede reducir esa influencia. El presidente Trump cortejó activamente a los votantes venezolanos y cubanos durante las elecciones de 2020, y a estos grupos, así como a otros votantes latinos, se les atribuyó la victoria de Trump en Florida[fn]Carmen Sesin, “Trump cultivated the Latin vote in Florida, and it paid off”, NBC, 4 de noviembre de 2020. “How Trump won big with Latinos in Florida – and then some”, South Florida Sun Sentinel, 4 de noviembre de 2020.Hide Footnote . Trump pareció sintonizarse con los votantes venezolanos adoptando enfoques de línea dura frente a la crisis, endureciendo las sanciones en el periodo previo a las elecciones de noviembre y dejando abierta la posibilidad de una intervención militar, a pesar de que esta última medida contrastaba notablemente con su retórica frecuente sobre la intención de mantener a EE. UU. por fuera de conflictos externos[fn]Jonathan Blitzer, “The fight for the Latino vote in Florida”, The New Yorker, 16 de septiembre de 2019.Hide Footnote .

Conclusión

El ciclo de represión, exilio y agravio descrito en este informe es una consecuencia de la crisis política y económica de Venezuela. Las partes deberían procurar que no impida la solución que el país necesita desesperadamente.

Como Crisis Group sugirió previamente, las negociaciones con mediación internacional entre el gobierno chavista y la oposición siguen siendo el mejor camino para que el país pueda emerger pacíficamente del caos en que se encuentra actualmente. El gobierno de Maduro tiene la mayor responsabilidad en el establecimiento de las condiciones para la negociación, ya que su administración ha socavado la integridad del sistema electoral, ha intensificado las medidas represivas en contra de los opositores y, de acuerdo a investigadores de las Naciones Unidas, ha cometido graves violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, para que las negociaciones tengan alguna posibilidad de éxito, todos los actores involucrados, el gobierno, la oposición y actores externos, deberán llegar a un acuerdo.

Crisis Group ha delineado los elementos clave de dicho acuerdo en otras publicaciones. Incluyen las siguientes medidas:

  • El gobierno deberá aceptar reformas que creen las condiciones para unas elecciones presidenciales libres y justas. Incluso antes de eso, para que los diálogos tengan alguna posibilidad de éxito, tendrá que disminuir la represión que ha desestabilizado al país y ha llevado a gran parte de la oposición al exilio.
     
  • La oposición deberá ceder en dos demandas, a saber, que se reconozca al anterior parlamento hasta que se celebren elecciones libres (para mantener la “presidencia interina” de Guaidó), y que Maduro dimita como precondición del acuerdo. La oposición también deberá estar lista para aceptar la idea de una transición gradual que garantice a los miembros del gobierno de Maduro y a su movimiento chavista la libertad frente a la persecución y el derecho continuo a la participación política.
     
  • Los actores extranjeros aliados de la oposición en Washington, la UE y el Grupo de Lima deberían implementar un enfoque más matizado frente a las sanciones que el que adoptaron en la estrategia de “máxima presión”. Deberían someter las sanciones actuales a una rápida revisión humanitaria y disminuirlas cuando sea necesario para proporcionar ayuda humanitaria frente a la pandemia o prevenir daños evitables a la población. También deberían indicar que están preparados para aliviar otras sanciones progresivamente, siempre y cuando el gobierno venezolano avance hacia la restauración de los derechos civiles y políticos, y para levantar las sanciones por completo si las partes llegan a un acuerdo negociado.
     
  • Dada la importancia de China, Rusia y Cuba en el apoyo a Maduro, que incluso ha permitido a su gobierno eludir las sanciones y evitar la censura del Consejo de Seguridad de la ONU, es fundamental que EE. UU., la UE y los países de América Latina involucren a estos países y busquen su apoyo en las negociaciones hacia un acuerdo definitivo.

Muchos de estos pasos son difíciles políticamente y requerirán que los sectores pragmáticos de ambos bandos se impongan sobre los más radicales. Si bien los activistas exiliados tienen una amplia gama de posturas, la evidencia proporcionada en este informe sugiere que muchos se sitúan en el bando de la línea dura, y que la experiencia del exilio puede continuar empujándolos a defender posiciones más radicales que las que profesarían en una situación diferente. Tanto los líderes de la oposición en Venezuela como sus aliados en el exterior deberían considerar este “efecto exilio”. Para asegurarse de que están contemplando el espectro completo de posiciones, los actores externos deberían involucrarse con una amplia gama de sectores de la oposición, conciliadores, moderados e intransigentes, tanto en el extranjero como en el interior del país. También deberían tener en cuenta que los activistas de la oposición que aún se encuentran en Venezuela son las víctimas principales tanto de las políticas estatales como de las medidas internacionales adoptadas para castigar al gobierno de Maduro. Lo más probable es que el impulso para llegar a un acuerdo provenga de este grupo. En medio del clamor del exilio y de otras acciones políticas de la oposición, los mensajes que provienen de la misma Venezuela no deben ser olvidados.

Caracas/Bogotá/Nueva York/Bruselas, 24 de febrero de 2021

Anexo A: Mapa de Venezuela