Guía básica de las elecciones parlamentarias de Venezuela
Guía básica de las elecciones parlamentarias de Venezuela

Guía básica de las elecciones parlamentarias de Venezuela

En medio de una inflación galopante, una crisis humanitaria y la escasez de todo tipo de bienes, desde pan hasta autopartes en todo el país, Venezuela está inmersa en la campaña electoral más dura de su historia reciente. Las encuestas sugieren que la coalición gobernante podría perder su mayoría en la Asamblea Nacional, el órgano legislativo venezolano, por primera vez en quince años, lo que podría disparar nuevos brotes de violencia. A medida que aumenta la presión para que Venezuela permita la presencia de observadores electorales, incluso la negociación de una misión suramericana para “acompañar” el proceso ha estado plagada de dificultades. En las preguntas y respuestas que se presentan a continuación, el analista senior de Crisis Group para Venezuela, Phil Gunson, explica los detalles de estas elecciones y los probables escenarios políticos después del 6 de diciembre.

¿Qué está en juego en estas elecciones?

El 6 de diciembre, los venezolanos acudirán a las urnas para elegir a los 167 miembros de la Asamblea Nacional (AN) unicameral, o parlamento, dominada durante los últimos quince años por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su precursor, el Movimiento V República (MVR). No está en juego la presidencia, ostentada por Nicolás Maduro del PSUV, quien fue elegido en 2013 por un periodo de seis años. El sistema político de Venezuela otorga el poder, en gran parte, a la presidencia. Sin embargo, si la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logra una mayoría en la AN, podría – entre otras cosas – ejercer control sobre el gasto público, decretar una amnistía para los presos políticos, negar el permiso al presidente para viajar al extranjero, y nombrar a miembros del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Una mayoría de dos tercios o tres quintos le otorgaría aún mayores poderes.

¿Cómo funciona el sistema electoral?

De las listas de los partidos, se elegirán 51 miembros de la AN. Otros 113 serán elegidos como individuos, y también habrá tres representantes indígenas. Cada uno de los 23 estados, al igual que el Distrito Capital, elige a dos o tres diputados, además de un número basado en su población. Cada estado está dividido en circuitos electorales, algunos de los cuales eligen a más de un representante. Pero los representantes de los estados son elegidos de las listas de los partidos, de modo que los votantes eligen un símbolo partidario más que un nombre. Si bien la constitución establece la representación proporcional, en 2010 este sistema otorgó al gobierno casi tres quintas partes de los escaños con menos de la mitad de los votos.

¿Quiénes son los principales candidatos?

Si bien algunos candidatos se están presentando como independientes, la mayoría están afiliados o bien con la alianza oficialista conocida como el Gran Polo Patriótico (GPP), cuyo miembro más importante es el PSUV, o con la alianza opositora MUD. La MUD está compuesta de dos docenas de partidos, de todos los matices ideológicos, los principales de los cuales son Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT), Acción Democrática (AD) y Voluntad Popular (VP).

¿Qué dicen las encuestas?

La mayoría dan una ventaja significativa de entre 20 y 30 puntos a la MUD. También sugieren que podría haber una participación relativamente alta para este tipo de elecciones. En Venezuela, donde el voto no es obligatorio, es común que haya tasas de abstención de alrededor del 40 por ciento en las elecciones legislativas. Desde su victoria por un estrecho margen ante el candidato de la MUD Henrique Capriles en las elecciones presidenciales de 2013, la popularidad del presidente Maduro ha caído y ahora está en torno al 20 por ciento.

Entonces, ¿ganará la MUD una amplia mayoría de los escaños?

Si bien las encuestas sugieren que la MUD está en condiciones de asumir el control de la AN, hay varios factores que hacen que resulte difícil formular pronósticos precisos. La constitución de Venezuela establece la representación proporcional, pero la actual ley electoral consagra un sistema mixto (véase más arriba). En las grandes ciudades, donde la MUD suele tener fuerza, se necesitan muchos más votos para elegir a un diputado  que en los distritos electorales rurales. La autoridad electoral (CNE), que está bajo el control efectivo del ejecutivo, también ha alterado los límites de los distritos electorales y la asignación de escaños para inclinar la balanza a favor del oficialismo.

¿Cuáles son los principales problemas?

Venezuela está sumida en una grave crisis económica. La inflación ronda el 200 por ciento anual, y hay una marcada escasez de alimentos, medicamentos y otros productos básicos. Se prevé que la economía se contraiga entre el 7 y el 10 por ciento este año. Las tasas excepcionalmente elevadas de crimen violento y el colapso de los servicios públicos como la electricidad, el agua y los hospitales, también han avivado el descontento. Si el gobierno estuviera dispuesto a buscar el consenso con una mayoría opositora en el parlamento, la MUD podría contribuir a resolver la crisis garantizando cambios en las políticas relacionadas con la economía, los servicios públicos y los sistemas de salud y justicia.

¿Por lo demás, serán unas elecciones libres y justas?

Venezuela emplea un sistema de votación electrónica que nunca se ha demostrado que falsifique los votos emitidos. No obstante, la balanza está fuertemente inclinada. El gobierno ha usado su control del CNE, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y otras instituciones nominalmente independientes para inhabilitar a ciertos candidatos destacados e impedir la presencia de misiones de observación internacional. Usa a funcionarios del Estado, activos del Estado y fondos públicos para llevar adelante su campaña electoral. Tiene un control abrumador de la televisión, la radio y los medios escritos, especialmente en el interior. Además, suele coaccionar a los empleados públicos y a los beneficiarios de los programas sociales para que voten por los candidatos oficialistas, e intimidar a los testigos de la oposición, especialmente a través de bandas de civiles armados. En época electoral, se despliegan las fuerzas armadas y la milicia, ambas estrechamente alineadas con el PSUV; en los distritos electorales situados en la frontera con Colombia se han suspendido algunos derechos constitucionales, según el gobierno en respuesta a las actividades “paramilitares”.

¿Qué va a pasar si gana la oposición?

El presidente Maduro ha hecho declaraciones contradictorias. Pero ha reiterado en varias ocasiones que está dispuesto a ganar “como sea”, y que no entregará el poder a la oposición. Ha llegado a decir que se lanzaría a las calles para oponerse a un parlamento liderado por la MUD, y que habría una “masacre”. El liderazgo de la MUD afirma que el gobierno no tendrá otra alternativa que reconocer su victoria. Sin embargo, el ejecutivo y la legislatura estarían enfrentados, y el gobierno ha insinuado que eludiría las instituciones “burguesas” e instalaría un “estado comunal”. Podría, por ejemplo, usar el parlamento saliente para transferir poderes legislativos al presidente Maduro.

¿Qué pasa si se considera que el gobierno ha ganado las elecciones de forma fraudulenta?

El liderazgo de la MUD ha prometido “defender el voto” y lanzarse a las calles si el gobierno no reconoce su victoria. En 2013, tras las elecciones presidenciales, abandonó el intento después de que el gobierno prohibiera la marcha prevista, pero esta vez habría mayor presión para seguir adelante de todas formas. En 2014, una campaña de protestas que exigían la dimisión del presidente se extendió durante meses y se cobró varias docenas de vidas. Finalmente fue suprimida por las fuerzas de seguridad.

¿Habrá observadores electorales imparciales?

Varias organizaciones nacionales de observación han sido acreditadas, y desplegarán a varios cientos de observadores a lo largo del país. Solo podrán observar un número limitado de centros de votación, pero al menos dos de estas organizaciones tienen una trayectoria reconocida. También estarán presentes testigos de los partidos acreditados por el CNE en cada centro. Sin embargo, el gobierno se ha negado a permitir la presencia de observadores internacionales. En su lugar, ha insistido en lo que llama “acompañamiento” electoral, que restringe seriamente la capacidad de la misión de emitir declaraciones públicas. Esto ha provocado fuertes tensiones incluso en el seno de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que incluye a muchos aliados de Venezuela. Los términos del acuerdo con la UNASUR han sido objeto de disputa dentro de la organización.

¿Cuánta imparcialidad se puede esperar de la UNASUR?

En la práctica, las anteriores misiones de la UNASUR no han hecho más que avalar el manejo de las elecciones por parte del CNE, y sus informes por lo general han sido secretos o confidenciales. Sin embargo, esta vez varios Estados miembros han insistido en una forma más exhaustiva e imparcial de observación, lo que ha provocado enfrentamientos con las autoridades venezolanas y desacuerdos dentro de la UNASUR. En octubre, la autoridad electoral brasileña anunció que no participaría en la misión, tras el fracaso de su intento de negociar condiciones adecuadas y el rechazo de su propuesta para jefe de misión.

¿Cómo reaccionaría la comunidad internacional ante un resultado disputado?

Los vecinos de Venezuela y el resto de la comunidad internacional por lo general se han abstenido de todo aquello que pudiera interpretarse como una intervención en los asuntos internos del país. Pero existe una preocupación cada vez mayor acerca de la grave situación económica y social del país, así como su intrincada crisis política. Si el gobierno frustrara abiertamente la voluntad del electorado, por ejemplo clausurando el parlamento o negándose a aceptar el resultado, sin duda se tomarían medidas para obligarlo a rendir cuentas conforme a lo dispuesto en los tratados internacionales, entre otros la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA). Venezuela podría ver suspendida su membresía de la OEA, el bloque comercial de Mercosur e incluso la UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas, que hasta ahora ha apoyado firmemente al gobierno de Maduro. Un régimen que ya está teniendo dificultades para cumplir sus compromisos financieros y que se enfrenta a una grave crisis social y política a nivel nacional, no puede darse el lujo de provocar su propio aislamiento internacional.

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