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Todos los trols del presidente: luchas reales y falsas en Twitter en El Salvador
Todos los trols del presidente: luchas reales y falsas en Twitter en El Salvador
El Salvador President Nayib Bukele speaks at a news conference during a nationwide quarantine as the government undertakes steadily stricter measures to prevent the spread of the coronavirus disease, in Ilopango, El Salvador May 18, 2020. REUTERS/Jose Cabezas

Todos los trols del presidente: luchas reales y falsas en Twitter en El Salvador

El desplome de la tasa de homicidios en El Salvador ha provocado un debate sobre el papel de las políticas de mano dura del nuevo presidente. Gran parte de esta disputa ocurre en Twitter, donde sus seguidores y detractores entran en discusiones que podrían dificultar un diálogo racional sobre cómo mantener la reducción de la violencia.

El salvadoreño Nayib Bukele, ganó la presidencia en el 2019 tras prometer reducir las entonces astronómicas tasas de homicidios del país y ponerle freno a la corrupción. En efecto, las tasas de homicidios han caído significativamente desde su elección. Pero las políticas de Bukele han resultado controversiales. Los críticos dicen que las acciones del presidente, como recluir a pandilleros en celdas sin luz del día y forzar al Parlamento y a las altas cortes, vulneran los derechos humanos y erosionan la democracia. Al mismo tiempo, estas políticas lo han hecho más popular que nunca, y muchos salvadoreños atribuyen la disminución de los homicidios a su estilo eficiente y al punto. 

El conflicto entre ambos bandos es feroz. Uno de sus principales campos de batalla está en internet, particularmente en Twitter. Bukele confía en la tecnología para dirigirse directamente a los ciudadanos, y para ese fin regularmente toma selfies y publica memes (como cuando compartió una foto suya en la que aparece sobre una nave espacial). A pesar de que menos de la mitad de los salvadoreños tienen acceso regular a internet, Twitter se ha vuelto tan central en la comunicación pública de Bukele y las operaciones gubernamentales que The Economist publicó recientemente un artículo sobre él titulado “My tweet is your command” (Mi tuit es tu orden).

Crisis Group ha documentado un esfuerzo por parte tanto de los partidarios de Bukele como de sus oponentes para moldear la narrativa sobre sus políticas más controversiales, en parte usando  medidas artificiales. Utilizando principalmente los hashtags #BukeleDictador y #QueBonitaDictadura, ambos bandos de la división política participan en feroces batallas de difamación en línea. El fin es presentar a los salvadoreños dos alternativas artificialmente polarizadas: rechazar a Bukele, a pesar de sus aparentes éxitos; o apoyarlo e ignorar los abusos cometidos por su gobierno. La realidad, como mostramos en nuestro nuevo informe ¿Milagro o espejismo? Pandillas y el desplome de la violencia en El Salvador, es más compleja y matizada. Pero a medida que se intensifica la polarización alimentada por las redes sociales, el riesgo es que ambas partes se mantengan al margen de las complejidades de la violencia de pandillas en un esfuerzo por ganar un concurso de popularidad en línea y las próximas elecciones en febrero de 2021.

La guerra de los hashtags

Parte del enfoque de Bukele hacia los desafíos en salud y seguridad de El Salvador es, sin duda, de línea dura. Poco después de asumir el cargo, desplegó unidades conjuntas de militares y policia para luchar contra las pandillas y endureció las restricciones en las cárceles, incluida la prohibición de visitas familiares. Ordenó a las fuerzas armadas que ocuparan la Asamblea Legislativa en un intento fallido por obligarla a ratificar un préstamo para financiar su estrategia de seguridad. Después de un aumento temporal en los homicidios, Bukele respaldó el uso de "fuerza letal" contra las pandillas. La administración publicó imágenes en Twitter de pandilleros casi desnudos, encadenados entre sí. El COVID-19 presentó una nueva amenaza. Bukele ha respondido deteniendo a los ciudadanos que desobedecen el estricto toque de queda en todo el país en hacinados "centros de cuarentena".

Observadores internacionales y nacionales han respondido con una serie de críticas llamando "dictador" a Bukele. Aun así, muchos salvadoreños consideran que estas estrictas políticas son la causa de la reducción de los homicidios y del relativo éxito del país para controlar el COVID-19. Como resultado, Bukele mantiene un índice de aprobación de casi el 90 por ciento. Nuestro nuevo informe sugiere que la realidad es más complicada. De hecho, la disminución de las tasas de asesinatos puede deberse no solo a las duras medidas que Bukele publicita, sino también a cambios al interior de las pandillas y a frágiles pactos de no agresión entre éstas y funcionarios del gobierno. Estos matices no aparecen por ninguna parte en las disputas virtuales.

Dos hashtags compitiendo en Twitter permiten entender un poco mejor estas batallas. #BukeleDictador se convirtió por primera vez en tendencia después de la ocupación de la legislatura en febrero, y nuevamente en respuesta al manejo del presidente del COVID-19. #QueBonitaDictadura se utilizó para contrarrestar este hashtag y la prensa negativa de manera más amplia. Para analizar estos hashtags, revisamos las publicaciones (tuits originales, respuestas y retuits) a través de la API estándar de Twitter, un conjunto de procedimientos que permiten el acceso a datos objeto de búsqueda de la plataforma. Dado que este método nos limita a una semana de publicaciones, para #BukeleDictador pudimos recopilar 29 948 tuits publicados entre el 27 de abril y el 9 de mayo de 2020. Para #QueBonitaDictadura, recogimos 33 251 publicaciones desde su primer uso el 28 de abril hasta el 9 de mayo.

Documentando la manipulación

Una primera preocupación es si estos hashtags se amplifican artificialmente. La actividad inauténtica en Twitter toma muchas formas, desde bots (cuentas automatizadas) hasta "títeres" (cuentas humanas con identidades engañosas en línea). Tal manipulación es a menudo difícil de detectar, ya que ningún factor prueba concluyentemente que una cuenta sea o no auténtica: algunas personas simplemente usan Twitter de manera inusual. Las acusaciones de manipulación en El Salvador se han centrado en gran medida en el uso de trols o centros de redes, que involucran a personas remuneradas por difundir ciertos mensajes a través de las cuentas que manejan. El propio Bukele fue implicado en el caso de un troll center dirigido a periódicos en El Salvador, y recientemente el gobierno acusó al partido opositor de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de administrar un troll center.

Hay evidencia de comportamiento sospechoso asociado con ambos hashtags. La Figura 1 muestra publicaciones por hora para cada uno. Para ambos hashtags, alrededor del 75 por ciento fueron retuits, sobrepasando la tasa usual de tráfico orgánico (actividad regular de usuarios). Ya que retuitear es más fácil que crear publicaciones originales, un alto porcentaje de retuits es indicio de manipulación. En cuanto al volumen y la cronología de las publicaciones (tanto retuits como tuits originales) los dos hashtags se ven muy diferentes. #QueBonitaDictadura alcanzó su punto máximo dentro de las cuatro horas siguientes a su aparición, y decayó casi por completo en una semana. Aunque no capturamos su pico, #BukeleDictador se tuiteó entre una y cinco mil veces al día, un ritmo que continuó incluso a finales de mayo.

Figura 1: Tuits y retuits por hora Análisis de Crisis Group de datos de Twitter

El uso de ambos hashtags apunta a una manipulación de distintas formas, más allá de la alta proporción de retuits. Alrededor del 4,4 por ciento de las publicaciones de #BukeleDictador y el 5,6 por ciento de las publicaciones de #QueBonitaDictadura provenían de cuentas desactivadas a fines de mayo, una señal de que Twitter podría haber determinado que se trataba de usuarios sospechosos. El coeficiente de manipulación de tráfico, que mide la desviación del tráfico regular, apunta de manera similar a una actividad sospechosa. Con base en la actividad reciente y las características del usuario, una serie de medidas intentan calificar las cuentas según la probabilidad de que sean bots. Dependiendo del método y el umbral que usemos, las estimaciones para el porcentaje de tuits producidos por bots varían de muy bajo (15 por ciento) a bastante alto (70 por ciento), la enorme variación muestra lo difícil que es identificar usuarios no humanos. Pero cualquiera que sea el método usado, las estimaciones de cuántos tuits son generados por bots son siempre similares para los dos hashtags. Ambos parecen beneficiarse más o menos por igual de tuits falsos o no humanos.

#BukeleDictador fue propagado por un pequeño número de cuentas. El 62 por ciento de los tuits provenían de 500 usuarios con tasas de tuits sospechosamente altas: en una semana, publicaron colectivamente más de 300 000 veces, muy por encima de las estimaciones estándar de actividad sospechosa. Dos cuentas publicaron más de 3000 veces en dos días. Unos 26 presuntos trols de oposición han sido expuestos por la administración. Ocho ya no están en Twitter, pero las historias visibles de los usuarios restantes en la lista muestran que sus publicaciones aumentaron drásticamente las a fines del 2019 (en algunos casos, después de largos períodos de inactividad). En violación de las reglas de Twitter, estas cuentas con frecuencia se copian a sí mismas, repitiendo exactamente el mismo mensaje, pero dirigidos en respuesta a diferentes usuarios, y ocasionalmente se copian entre sí. Al menos dos cuentas usan imágenes de perfil de otras personas haciéndolas pasar como propias.

Los partidarios de Bukele, por su parte, parecen haber estado construyendo una red de cuentas progubernamentales desde la semana en que él asumió el cargo. La Figura 2 muestra la fecha de creación de las cuentas que tuitearon los dos hashtags: el número de las personas que usaron #QueBonitaDictadura que se unieron a Twitter en las semanas inmediatamente siguientes a la toma de posesión de Bukele el 1 de junio de 2019 es muy alto. Esto es sospechoso. Esperaríamos un incremento más gradual si los partidarios se unieran a Twitter para defender a Bukele, dado que se había estado preparando para asumir el cargo durante casi cuatro meses y este aumento inició varios días después de su posesión en el cargo. Mientras que otros eventos importantes, como la elección de Bukele, o la ocupación militar de la legislatura, también vieron un aumento en la creación de cuentas, estos incrementos son más graduales y eclipsados por los de la posesión. En un día (el 5 de junio), se crearon casi tantas cuentas pro-Bukele como en todo el mes previo a la toma del cargo.

En el caso de ambos hashtags, muchas de las cuentas que los publicaron fueron creadas recientemente, lo que tiende a indicar un comportamiento inauténtico: a medida que las cuentas son desactivadas, surgen otras nuevas para reemplazarlas. Alrededor del 8 por ciento de las cuentas #BukeleDictador y el 14 por ciento de las de #QueBonitaDictadura fueron creadas en los dos meses anteriores. Estos usuarios fueron responsables del 10 y el 13 por ciento de los tuits, respectivamente.

Figura 2: Fecha en que se crearon las cuentas de Twitter Análisis de Crisis Group de datos de Twitter

Élites amplificadoras

Aunque estos hashtags se difundieron en parte por medios artificiales, las élites políticas reales establecen el contenido. #BukeleDictador ganó popularidad después de ser publicado en Twitter por la diputada Alexandra Ramírez, quien, según el gobierno, fue una de las coordinadoras del troll center del FMLN. El papel de los líderes políticos en el diseño de la retórica de la oposición también fue visible en otro caso en el que políticos de la oposición de derecha y otra serie de cuentas con altos números de seguidores publicaron tuits idénticos, copiados en el transcurso de una hora.

#QueBonitaDictadura fue publicado por primera vez por Porfirio Chica, un estratega de comunicaciones y relaciones públicas que dirigió una “red oculta” y “una maquinaria de propaganda” cuyo objetivo en 2015 era la reelección del ahora exfiscal Luis Martínez, quien actualmente está en prisión por cargos de corrupción. Chica afirma que sus servicios a Martínez fueron gratuitos, pero el sitio web El Faro descubrió mensajes de texto de él en el teléfono del exfiscal en referencia a pagos. Chica está estrechamente vinculado a Bukele; Foreign Policy lo identificó como consultor de campaña, y The El Salvador Times lo llamó miembro del “círculo de confianza” de la campaña de Bukele.

Justo después de las 7 p.m. del 28 de abril de 2020, Chica publicó tres tuits en rápida sucesión con la misma estructura: #QueBonitaDictadura junto con una imagen de los servicios de seguridad ayudando a un salvadoreño discapacitado o de la tercera edad. #QueBonitaDictadura fue tuiteado o retuiteado 621 veces durante las siguientes dos horas, incluyendo una vez, poco después de las 8 p.m., por Bukele. A las 9 p.m. Última Hora, una publicación digital propiedad de Chica, publicó un artículo anunciando el éxito de #QueBonitaDictadura. Durante las siguientes dos horas, #QueBonitaDictadura se tuiteó o retuiteó 4324 veces, incluidos ocho retuits del presidente en un lapso de cinco minutos.

Versiones similares de esta dinámica ocurren con otros miembros de las élites salvadoreñas. En nuestros datos identificamos 54 cuentas de personalidades prominentes en contra de Bukele y 102 a favor que han sido verificadas por Twitter o que cuentan con más de 2000 seguidores. Las cuentas de las élites fueron responsables de menos del 1,5 por ciento de las publicaciones, pero tuvieron una influencia desproporcionada: el 19 por ciento de las publicaciones de #BukeleDictador y el 31 por ciento de las publicaciones de #QueBonitaDictadura las retuitearon. Las élites desempeñaron un papel particularmente influyente convirtiendo #QueBonitaDictadura en tendencia, con la mayoría de sus publicaciones en las horas inmediatamente siguientes a su primer uso.

Los usuarios internacionales también juegan un papel en la propagación de los hashtags, particularmente #BukeleDictador. Con base en la ubicación identificada por los usuarios, proporciones casi iguales de los usuarios de ambos hashtags afirmaron estar viviendo en Europa, EE. UU. o Canadá. Pero el 12,5 por ciento de las cuentas de #BukeleDictador se identificaron como cubanas, venezolanas o nicaragüenses. Bukele se separó del FMLN cuando se lanzó a la presidencia, y la gran mayoría de estas cuentas están dedicadas a la propaganda de líderes autoritarios de izquierda (actuales y previos) en América Latina, como Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro o Daniel Ortega. La publicación más retuiteada de #BukeleDictador entre la muestra provino de una usuaria anónima que afirma estar en Nicaragua, describiéndose a sí misma como “Sandinista, mujer revolucionaria, nicaragüense, chavista, comunista, de izquierda”. Esto sugiere que #BukeleDictador se extendió a una red de cuentas internacionales, y a menudo sospechosas.

Narrativas en competencia

Estos hashtags propagan dos interpretaciones polarizadas de las políticas de Bukele: o bien se están erosionando las libertades básicas o se está trayendo la paz. Algunas de las publicaciones de #BukeleDictador más retuiteadas acusan al presidente de violar los derechos humanos y los valores democráticos:

  • “Prohibido transporte público. Prohibido pensar. Prohibido disentir. El amo de El Salv ha incumplido otra vez la ley y ha decretado Estado de Sitio. Prohibido atravesar las fronteras municipales. Él decidirá cuando comprar comida. #BukeleDictador Dios te lo cobrará un día, tirano”. (Retuiteado 454 veces)
  • “A Hitler y Pablo Escobar también los quería la gente. Eran populares, pero eso no quitaba que uno fuera tremendo psicópata genocida y el otro un asesino y narcotraficante. Ya dejen la jodedera con lo de la popularidad. #BukeleDictador” (Retuiteado 238 veces)

#QueBonitaDictadura en cambio describió a Bukele como el gestor de la paz y la seguridad. Alrededor del 19 por ciento de las publicaciones de #QueBonitaDictadura incluyeron una de diez fotos de militares prestando servicios, como ayudar a un anciano a cargar bolsas de arroz. Una búsqueda de imágenes en Google muestra que varias de estas imágenes aparecieron originalmente en tuits anteriores del departamento de comunicaciones de Bukele.

Activando redes en línea

#QueBonitaDictadura y #BukeleDictador son dos gritos de batalla virtuales en medio de un conflicto más amplio sobre las políticas y el estilo de gobierno del presidente. Un análisis más detallado de las cuentas que utilizan uno u otro de estos hashtags muestra que son parte de un patrón consistente de uso de Twitter para promover o denigrar al presidente. Para explorar este comportamiento, revisamos la trayectoria de las 500 cuentas que tuitearon #BukeleDictador con mayor frecuencia, que nos parece son cuentas sospechosas anti-Bukele, y de las 542 cuentas de #QueBonitaDictadura creadas directamente después de la posesión de Bukele, que consideramos son cuentas progubernamentales sospechosas. Para poder explorar el comportamiento a lo largo del tiempo, incluimos solo cuentas que tuitearon menos de 3200 veces en el 2020, la cantidad máxima de publicaciones que podemos ver a través de la API de Twitter.

Las cuentas de la oposición pintan a Bukele como corrupto (#QuienPagoElViajeDeOsiris, una referencia a un escándalo de pagos), ineficaz (#GobiernoIncompetente) y autoritario (#LaDemocraciaSeDefiende). El hashtag #DondeEstaBukele fue usado para reclamarle al presidente por su aparente ausencia durante la crisis del coronavirus, lo que provocó el meme de él en una nave espacial (que el propio Bukele publicó, con el texto "los rumores de mi rapto por parte de extraterrestres son totalmente infundados" en respuesta). Los hashtags más utilizados de las cuentas pro-Bukele promueven las políticas del presidente (#PlanControlTerritorial, haciendo referencia a la política de seguridad del presidente), le reclaman a la oposición (#DevuelvanLoRobado, un grito de guerra contra la corrupción) y demuestran su apoyo (#EstoyConBukele).

No es sorprendente que ambos conjuntos de cuentas parezcan más activos cuando Bukele enfrenta una crisis significativa. La Figura 3 muestra la variación en los tuits entre la muestra de oposición (izquierda) y la de sus partidarios (derecha). Las publicaciones diarias se representan visualmente como un porcentaje de la media de cada grupo; dado que los dos conjuntos de usuarios son muy diferentes, esto permite una mejor comparación de cómo cambian sus patrones de tuiteo en el tiempo. Las cuentas tuitearon de manera estable hasta que se dio un aumento en la publicación justo antes de la ocupación de la legislatura en febrero por parte de Bukele. Los principales hashtags de los seguidores durante este período fueron #PlanControlTerritorial y #ElPuebloManda; los de los opositores fueron #LaDemocraciaSeDefiende y #BukeleDictador. El inicio de la pandemia global de COVID-19 condujo a un período sostenido de mayor actividad.

Figura 3: Historia de tuits por muestras de cuentas anti- y pro-Bukele Fuente: Análisis de Crisis Group de datos de Twitter.

Tuiteando por El Salvador

Los partidarios y opositores de Bukele están inmersos en un esfuerzo sostenido por moldear la narrativa en Twitter sobre las políticas del presidente, incluso a través de una posible manipulación de la plataforma. Aunque menos de la mitad de los salvadoreños tienen acceso regular a internet, dada la centralidad de Twitter para el gobierno de Bukele (anuncia los despidos, establece políticas y critica a sus oponentes en la plataforma), tal vez no sea una sorpresa que los dos bandos hayan llevado su lucha a la virtualidad. Pero la actividad inauténtica puede tener consecuencias preocupantes para la forma en la que el público nacional e internacional interpreta la política del país.

Nuestras conclusiones muestran que los opositores y simpatizantes de Bukele usan Twitter como una herramienta para exaltar, polarizar y simplificar el debate político en El Salvador. Las preocupaciones de la oposición de que Bukele viola los principios democráticos y las libertades civiles son importantes, pero etiquetarlo como un "dictador" es una exageración que pasa por alto sus logros. Sus partidarios presentan a Bukele y a su servicio de seguridad como fuerzas dedicadas a la paz y al interés público, pero le restan importancia a sus abusos de poder. Opiniones extremadamente polarizadas sobre estos temas de vida o muerte difícilmente conducen a la toma de decisiones responsables y a compromisos, y en cambio parecen motivar el estancamiento legislativo en un momento en el que Bukele y la oposición deberían diseñar estrategias a largo plazo para consolidar el afortunado declive en homicidios.

Las elecciones de febrero de 2021 determinarán cuántos de los partidarios de Bukele obtendrán un puesto en el congreso y, como en el resto del mundo, la batalla por los votos se está dando también en Twitter. El hecho de que esta batalla en línea sea al menos en parte el resultado de la amplificación artificial de mensajes de ambos lados se suma a la preocupación de que el debate en Twitter está avivando un clima de hostilidad que le ayuda a aquellos con intereses políticos polarizadores. Esto desvía la atención del muy necesario debate sobre cómo cimentar los éxitos de Bukele, minimizando las políticas de “mano dura” y enfatizando en unas políticas destinadas a prevenir la violencia de las pandillas.

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